No me llames prostituta o de profesión sus labores
No me llames prostituta o de profesión sus labores
Desde antiguo se oye y es cierto, que, en esto del sexo, lo mismo que en otros placeres o debilidades, cada cual goza como puede. Lo malo es cuando el contribuyente paga los gozos de los demás.
Supone bien el lector si piensa que la noticia que da pie a estas líneas es el episodio acontecido en la primera sesión del juicio oral que se celebra en el Tribunal Supremo y que tiene como acusados a José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama. Y acierta, igualmente, si da por hecho que la protagonista del suceso fue una testigo llamada Jéssica –o Jessica– Rodríguez, a quien la defensa del primero le preguntó si era cierto que se dedicaba a la prostitución, lo cual, tras la exclamación de sorpresa de alguno de los presentes, dio lugar a que el presidente del tribunal, no obstante recordar que la pregunta podría ser pertinente y que, en efecto, lo era, pues el artículo 436 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal dispone que "el testigo manifestará primeramente su nombre, apellidos paterno y materno, edad, estado y profesión", pidió al letrado que reformulara la pregunta, cosa que aquél hizo con dificultad porque la tarea no era fácil: "¿Su profesión tiene que ver con la contraprestación a cambio de sexo?".
Aparte de que la peripecia haya servido para que algunas mujeres pusieran el grito en el cielo y, de paso, zurrar al abogado de quien fue secretario de organización del PSOE y ministro de Transportes de Pedro Sánchez y, sobre todo, amante de la testigo, creo que se equivocan quienes se empeñan en dar al término prostituta un sentido exclusivamente peyorativo e insultante.
Trataré de explicarme. Pero antes advierto que este es un comentario técnico y que con él sólo pretendo aportar mi opinión en un asunto que bien puede calificarse de confuso y preocupante. Hablar de putas ha sido siempre un tema delicado y por ello pido que la suerte me ayude en los juicios que habré de........
