El Comité de la impunidad
El Comité de la impunidad
El daño que produce la corrupción en la socialdemocracia sigue un patrón claro: pérdida de la superioridad moral, fuga de votos y fragmentación.
El resumen de la reunión del 'Comité Central' del PSOE ha sido el mejor botón de muestra de la radiografía de la impunidad de este Gobierno. El resumen lo encontré hace años en un cartel electoral en Jalisco: "Seremos corruptos, pero por lo menos hacemos cosas". Es decir, la corrupción es el precio que tiene que pagar la sociedad española para que este Gobierno salve a la patria. Nada nuevo en la historia.
Lo ocurrido demuestra que la corrupción política y económica en España no es solo un fallo del sistema legal, sino que es, sobre todo, el síntoma terminal de un desmoronamiento moral previo que las leyes y los partidos son incapaces de contener.
La fotografía del sector público español ofrece síntomas alarmantes de fatiga institucional. El Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional sitúa a España con una puntuación de 55 sobre 100, lo que representa su peor resultado en lo que va de siglo. Este declive no es una anomalía estadística, pues coincide con un escenario judicial donde las tramas que salpican tanto al entorno del Gobierno copan portadas diarias. Ante este panorama, la receta de Sánchez siempre es la misma: la promesa de nuevos organismos de control y la tranquilidad de la generalización de la corrupción como autojustificación; es decir, no hacer nada, porque difícilmente el criminal quiere luchar contra el crimen.
Como advierte el propio informe de Transparencia Internacional, las caídas de los índices se asocian al "fracaso de la buena gobernanza y del liderazgo responsable". El problema no radica en la falta de artículos en el Código Penal, sino en la demolición de los diques éticos que deberían operar mucho antes de que un político estampe su firma en un contrato público inflado.
El primer escalón: la erosión de los principios individuales
Para que un cargo público desvíe fondos o un empresario pague una comisión ilícita, debe producirse un proceso previo de autojustificación. Es la corrupción de los principios, un fenómeno colectivo que excede al corrupto. Si el líder corrompe los principios que le llevaron al poder, ¿qué va a pensar el putero o el chorizo que ha sido nombrado por el gran corruptor?
En este estadio, el sujeto no se percibe a sí mismo como un delincuente, sino como un pragmático. Frases integradas en la cultura popular como "si no lo hago yo, lo hará otro" o "el sistema funciona así" actúan como anestésicos de la conciencia. La lealtad al clan, a las siglas del partido, sustituye al deber moral hacia el bien común. Cuando........
