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Del tirano y su tiranía

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10.04.2026

Del tirano y su tiranía

Sánchez nunca ganó elecciones. Todo lo alcanzó con fraudes, empezando por su tesis doctoral. Se alzó a la jefatura de su partido manipulando los votos.

Llamemos a las cosas por su nombre. España es hoy una tiranía. Perfectamente controlada por un tirano; sí, Pedro Sánchez es un tirano. Esto no es palabrería de cronista sin nada que narrar. Es real. El vocablo tirano se aplica, dixit Martín Alonso, a quien obtiene contra derecho el gobierno de un Estado, y principalmente al que lo rige sin justicia y a medida de su voluntad. Sánchez siempre ha hecho del Derecho mangas y capirotes. Nunca ha ganado nada por la vía de la legalidad y la legitimidad. No se diga que está ahí, como repiten miles de hombres-masas, porque lo han votado comunistas, socialistas, separatistas y exterroristas. Nadie se haga un lío con lo de la mayoría parlamentaria; eso es filfa, faramalla, "justificación" fraudulenta de la tiranía, porque sin autolimitación por parte de quien tendría que velar por las reglas del juego político, por desgracia, no hay democracia.

Repitamos, por lo tanto, hasta quedarnos afónicos: no hay poder democrático sin autolimitación del que lo ejerce. En el caso de Sánchez la cosa es obvia: no es lícito juntar peras con manzanas, excriminales con chorizos y putas, gentuza sentada en los escaños del Parlamento y en los consejos de administración de las empresas públicas para apuntalar una de las más groseras tiranías del siglo XXI. Ya está bien de mentiras. Por supuesto, aquí no existe opinión pública política, o peor, si hubiera algo parecido a esta noble expresión y noción de la democracia liberal, estaría limitada a los gritos de un gentío que no se cansa de repetir con sus voceros en los medios de manipulación de masas: "No a la guerra. No a Donald Trump. Y viva Sánchez y su retrato en las ojivas criminales de los ayatolás de Irán". Majaderos.

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Sánchez nunca ganó elecciones. Todo lo alcanzó con fraudes, empezando por su tesis doctoral de Pedro Sánchez. Se alzó a la jefatura de su partido manipulando los votos. Nunca ha justificado su pacto con quienes quieren la destrucción de la Nación. O sea la unidad de España al tirano le importa una higa; por eso, hace causa común con terroristas, comunistas y separatistas. Es obvio que España no es una democracia. La Nación, fundamento de todo orden democrático, en España está en almoneda. En esto debemos ser rigurosos, e incluso maximalistas, para que nadie se sienta tentado a colaborar con el tirano; sí, señor Alberto Núñez Feijóo, cada vez que usted critica a Trump, está apuntalando la tiranía española, o es que acaso el tirano no se envuelve en la bandera de España, para ponernos al lado del régimen criminal de Irán; quien critica la guerra de EEUU e Israel contra la tiranía de Irán, está apoyando al tirano Sánchez; quien se avenga, sí, a coincidir con el tiránico eslogan "no a la guerra", está apoyando al tirano Sánchez.

Cualquiera que escriba, pues, la crónica de España tiene a su disposición varios y rigurosos listados totalitarios que Sánchez ha llevado a cabo con absoluto desdén hacia su partido, contra el Estado, el Derecho y la sociedad. Pedro Sánchez se ha convertido ya en un modelo de tirano del siglo XXI. Ayer mismo, en este periódico, Pedro de Tena comentaba con inteligencia y precisión el "memorándum" de atropellos señalados, hace años, por Inés Arrimadas y al que hoy podríamos añadir otros cien más. Los listados sobre las acciones tiránicas de Sánchez conforman un grueso vademécum en el mundo del análisis político. Sí, el planeta entero sabe que Sánchez es un tirano; grandes hombres de Estado, como Javier Milei y Donald Trump, han mostrado con rigor que miente sin parar para legitimar lo que difícilmente tiene arreglo: la tiranía que ha montado en España.

Pero si ustedes, queridos lectores, necesitasen algún otro refuerzo para argumentar ante sus vecinos que vivimos en una tiranía, yo les exhorto a leer a quien utilizó por vez primera, en España, el término tirano aplicado a Pedro Sánchez. Me refiero a Antonio Piedra, humanista extraordinario, quien en sus magníficas entregas de todos los lunes en El Mundo de Castilla y León acaba con un delenda est tyrannia. En esos quevedescos ensayos, escritos con la maestría de un poeta, hallarán ustedes los motivos clave para entender por qué Sánchez le gusta reunirse con otros tiranos de la actualidad. Esos ensayos son fundamentales para explicar, por un lado, el viaje de Sánchez a la China del tirano Xi Jinping, y, por otro lado, su encuentro en Barcelona, para los días 17 y 18 de abril, con Lula da Silva, Gustavo Petro y gente de ese jaez del Grupo de Puebla. Ya habrá ocasión de hablar de esas reuniones entre tiranos. Mientras tanto, repito con el amigo Antonio Piedra: Delenda est tyrannia.

Luiz Inácio Lula da Silva


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