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¡Reconciliación y cachondeo españoles!

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16.07.2026

¡Reconciliación y cachondeo españoles!

Los poetas exiliados del 27, lejos de reconocer sus culpas y responsabilidades en los desmanes que trajo la Segunda República, miraron para otro lado y se agarraron como un clavo ardiendo al rollo de siempre.

Estoy leyendo a algunos poetas españoles del exilio del 39. Tengo la sensación de que son tan buenos poetas como malos ciudadanos. Escriben con tanta suficiencia moral que nos obligan a practicar el noble arte de la sospecha. De la filosofía. Cuesta creerlos. Su "crítica" a la barbarie de la Segunda República y la Guerra Civil es tan abstracta como vacía. No convence a nadie con criterio histórico y decencia moral. Es una actitud impostada. Son escasas, por decir algo, las críticas concretas y fundamentadas que hicieron a la Segunda República. Terminó la Guerra Civil y ellos hicieron ostentación sobre sus convicciones republicanas. Algunos, como es el caso de Rafael Alberti, siguió cantando las bondades del comunismo soviético hasta que regresó a España en 1977 para seguir defendiendo la misma ideología: "Soy comunista porque soy un hombre honrado. La moral es nuestra". La moral, sí, es del PCE, o sea, del PC de la URSS. Nadie pregunte, por lo tanto, qué es la moralidad para Alberti. Lo eligieron diputado por el PCE, en 1977, y siguió cantando las bondades del stalinismo como en la Guerra Civil. Para este hombre no había pasado el tiempo. Fue coherente. Fue un poeta muy agradecido. ¡Qué otra cosa podía hacer hacer alguien que había recibido todos los premios importantes de los comunistas de la URSS!

He ahí al poeta del 27 que en la Transición........

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