Sociedad migrante
Colas de migrantes en la comisaría de Vara de Quart durante el proceso de regularización. / F. Bustamante
Las organizaciones solidarias y las entidades cívicas han colaborado decididamente en la regularización administrativa de las personas que viven y trabajan, aman y sufren en España. La medida es razonable para ampliar el mercado laboral, aumentar las cotizaciones a la Seguridad Social y contribuir a equilibrar la brecha demográfica de una sociedad envejecida. Pero, sobre todo, es una medida justa en el largo camino hacia la igualdad, el reconocimiento de vidas invisibilizadas y la consolidación de derechos y responsabilidades.
Es un camino sostenido por esperanzas y desolaciones personales, por aspiraciones colectivas y profundas desigualdades. El joven senegalés creyó que era irreversible cuando fue expulsado ante la valla de Melilla: «Si vosotros construís muros, nosotros construiremos túneles». Hoy, sin embargo, ese camino permanece bloqueado por prejuicios ideológicos que proyectan sobre las migraciones las carencias irresueltas y las frustraciones colectivas. Se ignoran así las razones y los datos que demuestran que no estamos ante una invasión, que las personas migrantes no quitan empleo, no aumentan la delincuencia ni colapsan los servicios públicos.
Frente al fanatismo y la xenofobia, que alimentan el odio hacia las personas migrantes, proclaman la prioridad nacional y........
