La coartada perfecta
El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, saluda al síndic de Vox, José María Llanos. / José Cuellar/Corts
Hay artículos que, bajo la apariencia de un análisis desapasionado, terminan construyendo una coartada política. Se presentan como una advertencia responsable sobre la deriva de la política valenciana, pero desplazan cuidadosamente las responsabilidades. Si el PP se acerca a Vox, la culpa acaba siendo del PSPV. Si asume sus planteamientos, se reprocha a los socialistas no haber acudido a impedirlo. Y si el Gobierno valenciano acepta una agenda reaccionaria para aprobar sus presupuestos, el problema ya no estaría en el pacto que lo hace posible, sino en Diana Morant.
Conviene volver a los hechos. El Partido Popular gobierna la Generalitat porque decidió hacerlo con Vox. Primero con Carlos Mazón y ahora con Juanfran Pérez Llorca. Fue una elección política. El PP optó por apoyarse en la extrema derecha para alcanzar el poder, conservarlo y aprobar sus cuentas.
La última pirueta argumental sostiene que el PSPV, al no negociar los presupuestos con el PP, condena a la Generalitat al chantaje identitario de Vox. El razonamiento resulta sorprendente. Vox exige la llamada “prioridad nacional”, el PP la acepta y ambos votan juntos las enmiendas que la incorporan. Sin embargo, la responsabilidad moral recaería sobre quienes se oponen a ella.
La “prioridad nacional” no la ha redactado ni exigido el PSPV. Tampoco la ha incorporado a........
