El PP cambia el envoltorio, no el producto
Entrevista con Juanfran Pérez Llorca. / A. Domínguez.
El PP quiere que la Comunitat Valenciana crea que con Pérez Llorca ha comenzado una etapa nueva. Que se fue Mazón, bajó el ruido, llegaron las buenas maneras y ahora todo funciona mejor. Esa es la operación. Cambiar la cara para intentar salvar el proyecto. Cambiar el tono para que olvidemos el fondo. Cambiar el portavoz para que parezca que ha cambiado el gobierno.
Pero la pregunta importante no es cuántas medidas dicen haber anunciado ni cuántos compromisos aseguran haber activado. La pregunta importante es otra. ¿Ha cambiado de verdad la orientación política del Consell? Y la respuesta es bastante clara. No ha cambiado nada esencial.
No ha cambiado la dependencia del PP respecto a Vox. No ha cambiado el blindaje político a Mazón. No ha cambiado la estrategia de desgaste de los servicios públicos mientras se habla de libertad. No ha cambiado su manera de entender la vivienda, la educación ni el papel de las instituciones. Lo que ha cambiado es la escenografía.
Ascendieron a Rovira y lo sustituyeron por Carmen Ortí. Han cambiado a Mazón por Pérez Llorca. Pero, más allá de las formas, el rumbo sigue siendo el mismo. Es un recambio estético.
Pérez Llorca no llegó para rectificar. Llegó para tapar. Llegó para enfriar el desgaste, rebajar la tensión y recomponer una apariencia de normalidad después de una etapa insostenible. Una voz más suave no convierte en moderado un proyecto que sigue condicionado por la extrema derecha. Cambia el tono, pero no cambia la mayoría real que manda. No cambia la coincidencia de fondo entre PP y Vox en demasiadas cuestiones decisivas.
Mazón sigue siendo la prueba más evidente de que aquí no ha habido regeneración alguna
Mazón sigue siendo la prueba más evidente de que aquí no ha habido regeneración alguna
Y luego está Mazón, que sigue siendo la prueba más evidente de que aquí no ha habido regeneración alguna. Si de verdad hubiera empezado una etapa distinta, el relevo habría venido acompañado de una ruptura política clara, de una voluntad de marcar distancias y de cerrar un ciclo que ha deteriorado gravemente la confianza de la ciudadanía. No han querido cortar con el pasado. Han querido administrarlo. Han preferido proteger al partido antes que prestigiar la institución.
En vivienda, además, siguen apareciendo síntomas de una forma de gobernar que demasiada gente en esta Comunitat conoce bien. Lo ocurrido con las viviendas protegidas de Alicante no es un error administrativo. Es la confirmación de un viejo vicio. Para una persona que llega con dificultad a final de mes, ver que una vivienda pública acaba en manos de alguien con contactos supone una bofetada democrática. Por eso no basta con indignarse. Hay que defender un cambio necesario en todo el sistema de adjudicación, con reglas claras, controles eficaces y transparencia real. La vivienda pública no puede ser un espacio de sospecha.
Y en educación ocurre algo parecido. Siguen hablando de “libertad educativa” como si estuvieran ampliando derechos, cuando lo que hacen es tensionar a la comunidad educativa, alimentar debates interesados y debilitar la escuela pública. No hay libertad educativa cuando no se refuerzan suficientemente los centros públicos. No la hay cuando se utilizan cuestiones identitarias para dividir. No la hay cuando los municipios y las familias afectadas por la Dana siguen esperando respuestas a la altura de lo que ocurrió. La ciudadanía no quiere sólo que baje el tono. Quiere ver soluciones. Quiere ver que los centros afectados salen adelante, que no se cronifican las carencias y que la política sirve para reconstruir de verdad.
Y ahí está precisamente una de las claves de este momento. El PP parece más preocupado por parecer buen gestor que por serlo. Las caras nuevas ya no bastan. O aparecen resultados que mejoren la vida de la gente, o se confirmará la sensación de que sólo se ha cambiado el envoltorio de un producto agotado.
Ante esta situación, desde el PSPV seguiremos denunciando la mala gestión del PP y su falta de respuesta ante muchos de los problemas reales que afectan a la sociedad valenciana. Pero además seguiremos escuchando a quienes conocen de primera mano las dificultades de cada día, para convertir esa escucha en propuestas claras, solventes y útiles. Escuchar para construir una alternativa seria en vivienda, en educación, en sanidad, en reconstrucción y en el modelo de futuro que merece la Comunitat Valenciana.
Porque el debate de fondo no es si el relevo ha rebajado la tensión mediática. El debate de fondo es si la Comunitat Valenciana está mejor orientada que hace unos meses. Y hoy hay demasiados indicios para pensar que no. Que seguimos ante un Consell más pendiente de administrar su imagen que de corregir sus errores de fondo. Que sigue sin asumir de verdad los cambios que necesita la Comunitat Valenciana.
Pérez Llorca no ha llegado para corregir el proyecto del PP. Ha llegado para hacerlo más presentable
Pérez Llorca no ha llegado para corregir el proyecto del PP. Ha llegado para hacerlo más presentable
Nuestra tierra no necesita un presidente que hable mejor para seguir haciendo lo mismo. Necesita un cambio real en la orientación política. Necesita instituciones limpias, servicios públicos fuertes, una política de vivienda transparente y una educación alejada de la trinchera ideológica. Necesita escuchar más a la sociedad y menos a los intereses partidistas. Necesita un gobierno que no se limite a parecer razonable, sino que sea útil.
Porque el problema no era sólo Mazón. El problema es el proyecto del PP. Y Pérez Llorca no ha llegado para corregirlo. Ha llegado para hacerlo más presentable. Pero por mucho que cambien el envoltorio, el producto sigue siendo el mismo.
