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Jardín florido y hostil

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La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, y el presidente de la Diputación de Valencia, Vicente Mompó, durante el pleno de investidura al candidato del PP, Juanfran Pérez Llorca, como nuevo president de la Generalitat. / Biel Aliño / EFE

“La derecha nos llama brujas, perras, choros, prostitutas y, ahora, lameculos”. Lo dijo Pilar Bernabé, que se olvidó del “caniche de Gandia” y la “ratonera de Valencia”, un olvido lo tiene cualquiera, y además se hubiera prolongado demasiado el adagio de ofensas. La derecha es que navega por las aguas de la política gestual con naves un tanto arcaicas: por eso es la derecha, claro. Es decir, que si a la derecha le da por hacer la revolución, lo normal es que impulse la revolución conservadora, no va a hacer la revolución de Octubre (dicho sea atendiéndonos a loa parámetros clásicos). Aunque también Óscar Puente navega con los bajeles preñados de galeotes, muy al estilo medieval, porque suelta latigazos del tipo “sacos de mierda” y cosas así, y se supone que Puente es de izquierdas y encima ministro. Ya lo señalaba el sabio: en cuanto uno se descuida, imita a la derecha. La izquierda suele imitar mucho a la derecha, sí, sobre todo en gestos y lenguajes. (Y en otras cosas más profundas, porque ya definía Emèrit Bono a un ex dirigente del socialismo valenciano como “desclasado”, naturalmente aplicando la dialéctica comunista). La cuestión es que en este jardín florido -tan valenciano- en el que los insultos y las groserías igual van que vienen, el que ha cavado más hondo ha sido Fernando de Rosa, que ha retrocedido hasta recordar los improperios que recibió Rita, y yo añadiría también los que recibió Camps y los que aguantaron Mónica........

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