menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

De aquellos polvos, estos lodos

11 0
15.09.2026

El alumnado en el primer día de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) en València. / Francisco Calabuig

Estamos todos (bueno, casi todos) conmocionados por el último informe PISA. El titular de Levante-EMV del pasado miércoles era bien explícito: “Los alumnos valencianos, a la cola, en ciencias, lectura y matemáticas”. ¿A la cola de qué?: a la cola de las comunidades autónomas, con la salvedad de Ceuta y Melilla, que son dos ciudades autónomas aisladas y que bastante tienen con lo que tienen. Uno pensaba que ante semejante desastre nuestros responsables educativos dimitirían inmediatamente. Ser el farolillo rojo del informe PISA representa una derrota en toda la línea: si los entrenadores de un equipo de fútbol dimiten cuando desciende de categoría, no veo por qué no lo hacen los responsables de ese inmenso equipo de adolescentes valencianos de entre 15 y 16 años de tercero de la ESO.

El que no se consuela, es porque no quiere. Los resultados valencianos son un desastre, pero los españoles en general tampoco les van a la zaga. Aquí sí que abundan las peticiones de dimisión, solo que con manifiesta parcialidad: los unos dicen que la culpa es de la ley Wert (2013), del PP, los otros que el desastre se origina con las medidas introducidas por Pilar Alegría (2022), del PSOE. Y tienen razón, unos y otros, pero no es la razón. Estoy seguro de que los países que se han........

© Levante