menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La oposición venezolana y la persistencia como estrategia

38 1
11.02.2026

Nombre de usuario o dirección de correo

Contraseña

Recuérdame

La imagen de Saturno devorando a su hijo no necesita una interpretación cerrada para resultar inquietante. No se trata de una escena de poder triunfante, sino de descomposición, de un cuerpo que actúa desde el miedo y no desde la seguridad. Con el tiempo, la pintura de Francisco de Goya ha sido leída menos como una alegoría mitológica que como una advertencia, una imagen del momento en que el temor a perder el control se impone y desaparece la capacidad de distinguir entre amenaza y continuidad. No es una clave explicativa del caso venezolano, pero sí una imagen útil para pensar qué ocurre cuando la ansiedad política sustituye al juicio.

Algo parecido ocurre de manera recurrente en la oposición venezolana, no por frivolidad ni por exceso retórico, sino por desgaste. Los venezolanos tienden a cargar cada intento de cambio con expectativas máximas, casi redentoras, y cuando el resultado no llega, como suele ocurrir frente a un régimen tan atrincherado como el chavismo, el movimiento entra en un ciclo conocido: frustración, búsqueda de culpables, descarte del liderazgo anterior y reinicio. El problema no es la crítica en sí misma, sino que la política en Venezuela se ha ido viviendo como un juego de vida o muerte, en el que cada revés parece exigir un borrón y cuenta nueva.

Precisamente por eso, la persistencia no puede entenderse como una postura emocional ni como un gesto voluntarista, sino como una necesidad estratégica. Aun así, conviene no perder de vista la dureza del contexto. Las probabilidades de deponer un régimen cerrado, con control institucional, coerción selectiva y redes internacionales de respaldo, son ínfimas si el propio poder no da algún tipo de consentimiento, explícito o implícito, al cambio. Eso no convierte el intento en un error, sino en algo inherentemente propenso a convertirse en una apuesta de largo plazo. Confundir la apuesta con el error ha sido una de las debilidades más persistentes de la oposición venezolana.

En ese contexto, conviene ser precisos. María Corina Machado no ha fracasado. Sigue luchando, sigue articulando apoyos, sigue operando dentro y fuera del país. Lo que no ha........

© Letras Libres