Europa duda mientras el mundo avanza
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Tras más de 25 años de negociaciones, la parte comercial del acuerdo entre la UE y Mercosur –un bloque compuesto por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay– se enfrenta a otro retraso tras su remisión por parte del Parlamento Europeo al Tribunal de Justicia de la UE. Este acuerdo comercial y el acuerdo de asociación que lo acompaña no son la panacea, pero nos brindan la oportunidad de estrechar lazos con un bloque amigo y ganar acceso a nuevos mercados y a importantes materias primas. Mientras tanto, el coste de fallar sería grande: confirmaría todas las peores sospechas de nuestros aliados y rivales sobre la falta de capacidad de acción y, francamente, de contundencia de la UE en un mundo en el que ambas hacen cada vez más falta.
Primero, revisemos el plano puramente económico. Se han hecho numerosas estimaciones de los beneficios inmediatos de aprobar este acuerdo. Sin entrar en la metodología, me gustaría recalcar que estos beneficios son la punta del iceberg –pues cuando dos mercados alcanzan un mayor nivel de integración emergen muchísimos efectos dinámicos. A día de hoy, Mercosur no es un destino especialmente importante para las exportaciones europeas, pero eso es precisamente lo que deberíamos y podríamos cambiar. Para Brasil y Argentina, que........
