Dos dimensiones
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Los monjes no podían salir del recinto o de este folio.
Según las instrucciones, para que hubiera vida bastaba con que los elementos –rayas, puntos, manchas–, mantuvieran una cierta disposición.
Los santones indicaban por señas que no podían salir pero las tapias del antiguo convento, excepto algunos trozos que simulaban muralla, eran abstractas. Llegó a pensar que los propios monjes tenían algún impedimento neuronal para salir, porque las gallinas iban y venían por todo.
También podía deberse a que había comprado un rotulador o bolígrafo que siendo de punta muy fina se deslizaba sin sentir y la tinta fluía casi sola; había que tener cuidado de no apoyar el boli en un punto o una letra porque se impregnaba el papel y los monjes desaparecían, quizá porque ante las manchas fortuitas se ponían de perfil.
También había visto a algunos acólitos ensayar romerías o recreaciones efímeras, pues los fámulos franqueaban los límites imaginarios con la misma libertad que las gallinas.
Pensó que, si aceptaba el mundo plano y se entregaba sin prejuicios a las dos dimensiones los santones, perderían el miedo al bulto y podría departir con ellos.
Una ecuación predice que si en una capa muy fina de grafeno se giran los átomos 0,1° surge un material con tantas propiedades que parece milagroso. Esto le inyectaba ánimos para........
