La lingüística como instrumento para la paz mundial
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Es bien conocido que los seres humanos contamos con un instinto que nos permite adquirir nuestras lenguas maternas sin necesidad de una instrucción específica. Hablar es, por ello, un asunto natural, de especie, similar al de desplazarnos de forma bípeda o reconocer rostros con facilidad. Algunos individuos concretos pueden tener problemas con estas acciones cotidianas, pero por lo general son actividades que hacemos sin proponérnoslo, como otros animales aprenden a volar o a cazar de noche.
Hablar en nuestra lengua materna es fácil, por tanto. Otra cosa es hacerlo bien. Los que me conocéis de leerme por aquí ya sabéis que con esto no me refiero a seguir al pie de la letra las normas de una institución como la RAE. Cuando digo hacerlo bien me refiero a algo mucho más profundo: conseguir, con la expresión lingüística, aquello que pretendes, evitar en la medida de lo posible que se malinterpreten tus palabras y entender, más allá de la literalidad del mensaje, lo que el otro intenta expresar. Para todo esto hacen falta años de trabajo individual. En primer lugar, porque es necesario un buen autoconocimiento y una gestión de las emociones para saber........
