Mark Carney, el tecnócrata persuasivo
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A un año de su elección como primer ministro de Canadá, Mark Carney ha desarrollado un estilo retórico eficaz en el que los tres elementos clásicos de la persuasión –ethos (credibilidad), logos (razonamiento) y pathos (emoción)– aparecen en una combinación poco habitual en la política contemporánea. El ingrediente principal de sus discursos es la credibilidad, reforzada por generosas dosis de razonamiento y apenas una pequeña pizca de emoción. En la era demagógica y estridente que vivimos, la apuesta de Carney consiste en demostrar que la deliberación y la contención también pueden persuadir. Hasta ahora, le ha resultado bien.
Los discursos de Carney funcionan porque están construidos sobre un sólido ethos: las credenciales del banquero central, el tecnócrata eficaz, el actor de las grandes conversaciones internacionales. El primer ministro no ofrece en sus mensajes una visión grandiosa del futuro, pero sí demuestra que entiende el presente y sabe lo que tiene que hacer. Lejos de presentarse como un “hombre del pueblo” en el sentido populista,........
