Tres poemas
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Olvidé mi lengua primera:canciones de cunaenroscadas al silencio
¿Existe una gramática universalde escalas e intervalosempolvándose en la infancia?
¿Existe una verdad absolutaun mecanismo innatocon sonidos de otro mundo
sílabas desconocidaspulsando en un rincónelemental de la consciencia
imposibles yade pronunciar?
Cada jueves jugamos en el parqueCada jueves el espacio entre dos postesse vuelve un sistema cerrado slang de imposible partitura donde se esconde el nombre de lo inútilcomo se guarda en la memoria el rostro de ciertos jugadoresvenerados en la infancia
Imposible descifrar nuestro tejido de trayectosmagnetismo que atrae y aleja los cuerposformando triángulos hexágonos líneas rectas y sinuosas
Polirritmia de pasos voces pitidos de silbatoLa ropa se llena de tierraTres o cuatro Maradonas (en etapa cuádrica o esférica)se persiguen unos a otros: grito hundido en el fangorespiración agitadadulce mareo serpenteando por la cancha
Somos los euclidianos los de centrífuga perezasomos los del cuerpo revolcado por el cienosomos los rumiantes del balón
Todo comienza con un susurro de pisadas sobre la hierbaLas hojas crujen, el viento sacude la enramadaLos labios de la bruja tiemblan sorben el filo del alientoun áspero succionar entre las grietaspenosa aspiración vibrando en las cavidades
Después la asfixia como un acuoso deglutir de caracolaLa mujer recuerda su cabello arrancadosu piel hirviendo en aceiteborboteando como un caldo de legumbresLa voz revienta en astillas: rechina estalla lengua quebrada por el relámpago hasta volverse risa
Al fondo, la música creceintolerable
La bruja sigue su ensalmo gesticula lanza un gritohiriendo la cáscara de la noche donde habitan las maldicientes las lenguaraces
Los espectadores contienen la respiración y el sonido se hunde:una tibia opresiónen la muda oscuridad de la pantalla
