La ley de Heisenberg
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Podría escribirse un libro de dimensiones regulares con las cosas que se han ido evaporando de nuestras vidas en el siglo que acaba de pasar. La tendencia en algunas zonas de Latinoamérica al crecimiento empobrecido se acompaña con una visible reducción cultural. La conciencia de la lengua, el nivel educativo que se traduce en el escrutinio de lo que enriquece o deteriora al habla de un grupo humano, se limita así a sectores mínimos. Lo contrario aparece como el estigma inevitable que marca a opacos sectores crecientes. ¿Quién no recuerda al Mr. Higgins del Pygmalion de Shaw que aplicaba pautas de pronunciación para identificar a una florista de puebloentre damas de clase alta?
No me gusta, pero cabe reflexionar sobre el estado fecal en el que se sumergen ciertas palabras, ciertos semantemas arrasados por la prisa que no piensa. La globalización (que para empezar macera o glosa tantas incompatibilidades: globo-loba-baliza-bala-liza según el estilo de Michel Leiris en Glossaire j' y serre mes glosses) me lleva a pensar que lo que diagnostico como pueblerino en un lado, se practica también en........
