Carta desde Lima: Una condena, 35 años tarde
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Al principio creyeron que fue una explosión de gas. Eso me dijeron los vecinos cuando llegué al edificio, ubicado en la cuadra 23 de la avenida Petit Thouars, en el distrito de Lince. Era mi primera comisión como practicante de fotografía en una revista ya desaparecida. La víctima se llamaba Melissa Alfaro. Tenía 23 años y cursaba Periodismo en la entonces Escuela de Periodismo Jaime Bausate y Meza, hoy ascendida al rango de universidad. Ella había ingresado como becaria en el semanario Cambio, una publicación de izquierda, abiertamente contraria al gobierno de Alberto Fujimori. Ascendió rápido. En pocos años, fue nombrada jefa de Información.
La tarde del 10 de octubre de 1991, después de reportear en el Congreso, recogió la correspondencia en la portería del edificio y, al llegar a la estrecha sala de redacción, rompió el cintillo del paquete que envolvía la revista. Estaba conectado a un detonador eléctrico.
Romper significa deshacer un todo. Destrozar, fragmentar la unión de una totalidad. Eso sucedió con........
