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Razones de un empresario

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23.03.2026

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¿Cómo distinguir a un adulador de un amigo?, se preguntaba el filósofo Plutarco (35-120 d. C.). No es sencillo, escribió. Caracteriza al adulador el sutil doblez, la invariable, aunque calculada, aquiescencia. Si, como apuntaba Platón, “el colmo de la injusticia es parecer justo sin serlo”, el colmo de la enemistad es parecer amigo sin serlo. Hay que precaverse del adulador, verlo como “un trágico actor de la amistad”. Y concluye: la mayor prenda del amigo es la franqueza.

La diferencia es importante en todas las relaciones, pero sobre todo con el poder. “O soy tu adulador o soy tu amigo”, respondió el gran estratega ateniense Foción a Antípatro, sucesor de Alejandro Magno, que le ofrecía prebendas. Sensatamente, prefirió respetarlo y oírlo. Decir al poderoso solo lo que quiere escuchar, lo mismo que callar o suavizar lo que le incomoda, es ser adulador. Hablar con clara franqueza es ser amigo.

¿Qué clase de amigo debería tener la presidenta de México? No un político ni un intelectual. Pienso en un empresario. De hecho, la presidenta ha entablado relaciones atentas y cordiales con algunos grandes empresarios a quienes no somete –como sí hizo su predecesor– a tratos despreciativos y rifas humillantes. Pero el amigo al que me refiero no debería ser dueño de un gran negocio sino de uno........

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