Rocha Moya y la pérdida de soberanía… ante los cárteles
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Para nadie debería ser una sorpresa que la acusación de los Estados Unidos contra el gobernador Rubén Rocha Moya se centre en el pacto electoral que éste selló con los hijos del Chapo Guzmán —”los Chapitos” del Cártel de Sinaloa— para recibir votos a cambio de cobertura durante su administración. Lo que hoy formaliza la justicia estadounidense ya había sido ampliamente documentado por la prensa mexicana desde 2021, pero nunca procesado por la justicia mexicana: es el retrato nítido del ciclo de cooptación criminal del Estado que se repite en distintas regiones del país.
De acuerdo con la acusación formal del Distrito Sur de Nueva York, el primer paso de este ciclo se materializó en Sinaloa en una serie de reuniones que el entonces candidato Rocha Moya y miembros de su círculo —entre ellos Enrique Inzunza Cazarez, hoy senador, y Enrique Díaz Vega, después secretario de Administración y Finanzas del estado— sostuvieron con Iván Archivaldo y Ovidio Guzmán para pactar una alianza electoral que les diera acceso a las áreas de seguridad y justicia una vez instalados en el nuevo gobierno. Las reuniones —custodiadas por sicarios armados— terminaron con un compromiso recíproco: los Chapitos garantizarían el triunfo y, a cambio, Rocha colocaría a funcionarios afines al cártel en puestos clave .
Esa primera reunión, probablemente confirmada por los propios hijos del Chapo Guzmán que hoy son informantes de la justicia americana —y cuyo testimonio podríamos ver en un hipotético juicio—, dio paso después a una operación electoral abierta en Sinaloa que fue palpable en distintas regiones durante la jornada electoral.
Ya en 2021, medios como Ríodoce y periodistas como Héctor de Mauleón documentaron al detalle cómo aquel 6 de junio el Cártel de Sinaloa “levantó” a un centenar de operadores políticos del PRI en Culiacán, Concordia, Badiraguato y Guasave; cómo robó urnas en Mazatlán, Navolato y Elota; cómo amenazó a candidatos como la priista Guadalupe Iribe en Badiraguato. No hay sorpresas en la acusación estadounidense.
Ese fue el segundo paso del ciclo de la narcopolítica que pocas veces se castiga en México: el de la intervención electoral. En algunos casos se ha reflejado en el financiamiento de campañas, como........
