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Viaje al país de los tertulianos

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23.03.2026

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¿Qué es un tertuliano? La definición que ofrece la RAE, “dicho de una persona: Que participa en una tertulia”, resulta escueta e insatisfactoria. Nada nos dice de su experiencia, sus conocimientos o su talante. La Academia considera que para ser tertuliano es condición suficiente acudir a una tertulia. Su etimología también está sumida en la ambigüedad y sujeta a debate —Gabriel Zaid, de hecho, dio vueltas en torno a la dichosa palabra en un artículo de esta revista—. Una teoría encuentra su origen en Cicerón. Otra apunta a Quinto Septimio Florente Tertuliano, autor cartaginés del siglo II. Y también la hay que remite a los corrales de comedia del Siglo de Oro y, en concreto, a las localidades de la parte superior: a esa zona se la conocía como tertulia. 

De todos modos este es un debate bizantino que de poco sirve para averiguar por qué las tertulias tienen tanto éxito en España. Esta es la tarea que Antonio Villarreal aborda en Tertulianos (Península), un libro que es el resultado de empaparse de los estudios sobre la cuestión, infiltrarse en las emisoras de radio más escuchadas del país y ver de principio a fin, jugándose la cordura, las tertulias que a cualquier hora se emiten en televisión. Leyéndolo he recordado El antropólogo inocente, el libro de Nigel Barley sobre el pueblo dowayo de Camerún: si estos sobresalen por su maestría con la arcilla y sus muñecas de madera para invocar la fertilidad, los tertulianos lo hacen por su posición sedente, el manejo de la libreta y/o iPad, su espíritu polímata —nada de lo humano les es ajeno—, un temor desorbitado a ser interrumpidos y una jerga que convierte los inconvenientes en problemáticas.

Se podría pensar que esta excepcionalidad española se debe al control de la información y la opinión impuesto durante casi cuarenta años de dictadura. Así, los españoles habrían roto a hablar en torno a una mesa todo lo que en el franquismo no pudieron. Lo que........

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