Espliego, que no faneca (III)
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No he comprado nada en el viaje, salvo un traje de baño en las rebajas. Después de muchas horas de coche, con paradas y escalas, estamos en una casa de campo con varios amigos. Cuando nos hemos bañado, a las siete y media de la mañana, las golondrinas estaban sobrevolando la piscina muy al ras. Daban la impresión de saludarnos. Quizá se estaban refrescando la tripa. Puede que se estuviesen comiendo los mosquitos que nos pican por la noche. En todo caso ellas, las golondrinas, nos hacían compañía.
Algunos hemos ido al pueblo a desayunar. En el periódico leemos un inquietante titular: “El eclipse de nuestras vidas”. Eso habrá que verlo, nos decimos. ¿Cómo pueden saberlo?, nos decimos. ¿Adónde quieren llegar?, nos decimos.
La foto la hicimos en una parada en Medinaceli, a primera hora de la mañana. La puerta parece........
