menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Retrato

15 0
17.02.2026

Nombre de usuario o dirección de correo

Mi madre era pulcra y precisa.Vivía sin variación de conducta,sin desaparecer ante nadieni tampoco ocupar más espacioque el de estar bien plantada.

En cada uno de sus bolsos había un bolígrafoque hacía juego con el color de la piel,un frasquito de perfume,un encendedor y una pitillera vacíaaguardando la cajetilla de cigarros.

Y sin embargole gustaba arriesgar y sorprendery el humo de una mesa de cartasy la vertical ante el mantely las bromas

y en la soledad,el silencio profundode las buenas novelas policíacas.

A sus sentidos afinadoshasta lo imperceptiblenada se les escapaba;a ella le gustabaestar atenta,tanto como le desagradabanla suciedad y el ruido.

Llevaba su frasquito de perfumecomo si fuera un secreto;en los cines, nosotros,para evadirnos de los malos oloresy concentrarnos en la película,por debajo se lo pedíamoscomo otros hijos a sus madres,en voz alta, la bolsa de palomitas.

En la casa y el cine era mi madre,en el colegio, mi profesora;su aplomo no confundíael hijo y alumnoy yo pasaba de lo uno a lo otro,de su intimidad a su intemperie,sin muchas dificultades,pero sin raspaduras:

mis compañeros,a veces, me sentían su hijoy me veía obligadoa recordarles,más allá de mi apellido,mi nombre;

después de tantos golpesaprendí lo que era mantenermuy bien las diferencias;a igualarme con ellosen el colegio,y en el colegio,a desvincularme de ella.

En sus clases,de Geografía e Historia,nada se movía,yo incluido,por miedo a ser su blanco;en la casa había una atmósferamás relajada y más tibia. ~


© Letras Libres