Los nuestros en el medio
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Una mañana en la Ciudad de México, durante un viaje de trabajo, tuve la suerte de toparme con una pequeña cafetería en una calle tranquila. Las mesas de madera se amontonaban al aire libre, como invitando a tomar un descanso en medio de la bulliciosa ciudad. Al pedir un café y hablar en inglés en vez de español, atraje la atención de un residente local. Me saludó, se presentó como profesor de una de las universidades y me preguntó de dónde era.
Mencioné mi origen tártaro de Crimea. El profesor lo pensó un momento y dijo:
–Tienen una historia extremadamente interesante, pero en el mundo casi no se sabe nada de ustedes. Quizás su misión ahora, durante la guerra, sea hacer que la gente conozca a los verdaderos dueños de Crimea.
Y es verdad: ¿cómo estamos presentes en el mundo?
Una de las cosas clave que debemos comprender es que los tártaros de Crimea somos un pueblo de frontera. Un pueblo que se formó –y en gran medida aún se forma– en el límite: entre el mar y la estepa, entre imperios, entre la presión colonial y la aspiración a un Estado propio, entre el mundo túrquico y el europeo, entre el hogar y el exilio. Esto determina en gran medida nuestros patrones de comportamiento. Y esta condición fronteriza nuestra trata sobre la multiplicidad de identidades que habitualmente no entran en conflicto entre sí: étnicamente somos tártaros de Crimea, cívica y políticamente somos ciudadanos de Ucrania y cofundadores de la nación política ucraniana.
Si observamos el proceso de nuestra etnogénesis, en él participaron docenas de pueblos y tribus: tauros y cimerios, escitas y helenos, godos y hunos, kipchaks y cázaros, adigueses y muchos otros. Estas interacciones ocurrieron en un territorio donde en diferentes épocas existieron el Principado de Teodoro y la Horda de Oro, y más tarde el Kanato de Crimea. En su capital, Bajchysarái, no solo se concentraban instituciones religiosas y administrativas, sino también canales diplomáticos a través de los cuales Crimea interactuaba con el continente. Precisamente por eso, en la época del kanato eran importantes las relaciones no solo con los vecinos inmediatos, sino también con actores europeos clave como Suecia, Austria, Dinamarca y Francia. En el siglo XX, estos enfoques se manifestaron en la cooperación de la República Popular de Crimea con la República Popular Ucraniana. Hoy, esta cooperación se transforma en el establecimiento de relaciones con el mundo democrático en aras de la desocupación de la península. No son episodios casuales, sino la manifestación de la continuidad de una cultura política formada en la intersección de........
