Se escuchaba el silencio, ese 8 de marzo
La víspera del 8 de marzo me quedé un rato más en el colegio. No para preparar nada “bonito”, sino para pensar qué mensaje merece de verdad un día como este cuando trabajas con niños: uno que no se olvide al salir por la puerta.
El 8M me recuerda que educar no es solo enseñar contenidos. Educamos cuando dejamos pasar una broma que humilla, cuando repartimos tareas “por costumbre”, cuando pedimos a una niña que sea prudente y a un niño que sea valiente, como si vinieran ya escritos por dentro. Y educamos también cuando hacemos lo contrario: cuando corregimos con calma, cuando nombramos el respeto sin miedo a quedar intensos, cuando mostramos que cuidar a otros no es “ayudar”, es hacerse cargo.
Escuché la conversación de varios niños, en el patio, hablaban de los cambios que harían a partir de ese día, no........
