No pises lo que ya está roto
Por desgracia, vivimos en una sociedad que juzga con mucha facilidad y comprende con demasiada lentitud. Opinamos, etiquetamos, con una seguridad que a veces asusta, cuando una conducta aislada es suficiente para definir una vida entera.
No hace mucho, en un lugar tan cotidiano como la sala de un médico, alguien habló de su colegio, y yo reconocí que aquella persona había compartido con mi hijo el mismo lugar. Según dijo, “era raro y algo malillo”, alguien que se metía en líos. No había dudas: por su boca solo salían etiquetas.
Desconocía la vida de aquel “raro”, porque por fortuna su vida era muy mágica. Le expliqué que aquel niño había aprendido pronto a defenderse en un mundo que no era amable; se inventaron muchas cosas en aquel colegio y algunas eran simplemente la forma en que un niño herido intenta sobrevivir. Cuando........
