La sombra de la espada
El capítulo undécimo de la asombrosa Autobiografía de Chesterton se titula como esta columna. Habla de la Guerra. La Gran Guerra. Es un prodigio de lucidez. Todo en Chesterton lo es: perspicaz, sagaz, brillante. No voy a relatar lo que cuenta el maestro. Sí quiero citar unas breves líneas: «Podría creerse que libertad religiosa significa que todo el mundo es libre para hablar de religión. En la práctica, significa que a casi nadie se le permite ni siquiera nombrarla. Una salvedad de cierto interés es que en esto (…) los ignorantes hacen gala de una inmensa superioridad intelectual». Si trasladamos el aserto anterior a nuestros días, comprobaremos que la sentencia de Chesterton ha recobrado validez. Yo incluso añadiría........
