La economía del hámster
Imagine la escena. Su jefe le llama al despacho y le comunica que a partir del próximo mes su nómina se incrementará un 20 %. Su mente lo celebra, visualizando el coche nuevo, el viaje soñado o las cenas en restaurantes sin mirar de reojo el margen derecho de la carta. La dopamina inunda su cerebro y se siente, matemáticamente, un 20 % más feliz. Como mínimo.
Al salir del despacho descubre sin embargo la letra pequeña. La empresa ha decidido subir el sueldo a toda la plantilla, y el aumento para sus compañeros de departamento es del 40 %. De forma instantánea, el coche nuevo ya no le parece tan atractivo y el viaje proyectado le sabe a poco. En fin, el subidón parece haberse esfumado bruscamente.
Bienvenido a la paradoja de Easterlin, el jarro de agua fría que este economista vertió sobre el capitalismo en 1974. Su hallazgo desmontó el dogma central sobre el que........
