Maricarmen
Hay vidas que dejan de pertenecer a sus dueños. Y después de muertas son definitivamente expropiadas. Por ejemplo, la de Maricarmen. Gotitas de su vida, y su muerte entera, han sido manoseadas, formateadas con exhaustivo afán, en ese taller de alfarería social en que se ha convertido el pack de redes, medios y conversación pública. Viva y muerta, se la sometió a una operación de apropiación de significados que haría las delicias de G.H. Mead, inspirador, y de Herbert Blumer, ejecutor, en el Departamento de Sociología de Berkeley del gran proyecto académico del Interaccionismo Simbólico. La situación, la cosa, la persona, no importa más que como excusa para proyectar sobre ella, y extraer de ella, los significados que convengan. Y, en el subsecuente comercio social, cada interpretación logra un........
