Nunca cenaré con Lobo Antunes
Me organizaron un first dates literario con Lobo Antunes. No era una cita a ciegas. Yo conocía toda su obra y a él le habían explicado mi pasión por el crucigrama de su mente. No comparecí en aquella cena en un restaurante de Compostela. Me sucede que cuando un autor me gusta mucho prefiero no conocerlo como persona. Me niego a tal vez llevarme un disgusto infantil con su carácter narcisista en vivo y en directo. Ahora nunca cenaré con él. Pero lo seguiré leyendo como un poseso. No hay otra manera de abordar sus novelas de palabras descosidas, sus electroencefalogramas que evisceran a los seres humanos. Para que no se la peguen contra su obra, que fue complicando a propósito, convirtiéndola al final ya casi en sinfonías imposibles, en deconstrucciones geniales, pero que necesitan pausa y explicación, existe un atajo para llegar a Lobo Antunes y disfrutar escuchando la estrella oceánica de su corazón. Su latido........
