menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Ríos amazónicos: conexiones de vida bajo amenaza

6 0
24.01.2026

Todo lo que necesita saber sobre el poder, la deforestación y la biodiversidad en la región amazónica está en la Silla Amazonía.

La característica más notable del bioma Amazónico, esa que todo el mundo puede recordar de primera entre tantas otras que son deslumbrantes, es la extensión de sus bosques y la constante amenaza a la que están sometidos. Si a las personas les preguntaran sobre el principal problema del bioma, muy seguramente contestarían “la deforestación”, porque es el más publicitado y porque su relación con el cambio climático y la pérdida de servicios ambientales ha sido comunicada exhaustivamente durante los últimos años, si bien eso aún no ha logrado una acción contundente de la sociedad para revertirlo.

Sin embargo, a menudo olvidamos o menospreciamos el enorme valor de la Amazonía en términos de agua, y el impresionante caudal que su gran arteria, el Amazonas, transporta desde las alturas de la cordillera de los Andes hasta la desembocadura en el Océano Atlántico, frente a la isla de Marajó: unos 209 mil metros cúbicos por segundo (el agua de 61 piscinas olímpicas por segundo). Ese caudal es la suma de todos sus tributarios, que provienen de al menos ocho países sudamericanos independientes y una colonia francesa. Una parte importante de sus aguas proviene de la Amazonía Andina y está constituida por ríos de aguas blancas (de blancas poco), llamados así por su alto contenido de sedimentos provenientes de la erosión de las montañas, mientras otra parte proviene de la llanura amazónica y la conforman los denominados ríos de aguas negras, con contenidos mucho menores de sedimentos y mayores de materia orgánica. Esto sin contar con su enorme acuífero asociado o con los famosos ríos voladores.

Hoy, mirando desprevenidamente las orillas del río Aguarico, uno de esos ríos blancos en la Amazonía del Ecuador, mientras esperaba que la lancha en la que iba llegara a su destino, descubrí un fenómeno precioso del que nunca había sido consciente: iluminados por la luz de la tarde, que les confería un brillo especial, fui testigo de la caída........

© La Silla Vacía