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Los 5 datos que revelan qué tan preparada estaba Colombia para un terremoto

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13.08.2026

El terremoto del 10 de agosto encontró a un país donde tres de cada cuatro edificios se levantaron antes de la última norma sismorresistente, donde más de un tercio no tiene ningún refuerzo sismorresistente en su estructura y donde esa cifra cambia de manera brutal según el departamento en que uno esté parado. Dos días después, el conteo va en 239 muertos y va a subir.

Nada de eso es casualidad ni mala suerte geológica. La Silla cruzó el modelo global de riesgo sísmico de la La Fundacion del Modelo Global de Terremotos (GEM) Foundation, el Atlas de Riesgo que publicó la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, el censo del Dane y los datos del sismo del Servicio Geológico de Estados Unidos para entender cómo llegó Colombia a este terremoto.

Estos son los cinco datos que explican por qué el sismo pegó así.

1. Colombia falla en las tres variables de riesgo

Cuando se dice que un país tiene riesgo por terremoto se están metiendo en la misma bolsa tres cosas que los técnicos separan con cuidado. Juan Carlos Orrego, experto internacional en gestión de riesgos de desastres y exsubdirector de la Ungrd las distingue así: “la amenaza es la manifestación del fenómeno, es el río que se crece, es la montaña que se cae; en el caso sísmico son unos niveles de aceleración, es un comportamiento del suelo”. La vulnerabilidad, en cambio, “es la susceptibilidad que tienen todos los sistemas frente a una amenaza determinada”, y la exposición es cuánta gente y cuántos edificios hay en esas zonas. “El riesgo es la combinacion de las tres variables, y puede aumentar por cualquiera de ellas” explica Ana Beatriz Acevedo, experta en riesgo y profesora del área de Territorios y Ciudades de Eafit.

De las tres, la amenaza es la única que no puede ser cambiada. Colombia está encima de tres cordilleras y eso va a seguir siendo así. 

Al medir la aceleración que se espera del suelo en un plazo largo y ponderarla por dónde vive realmente la gente, el país queda de 37 entre 145 con más amenaza por movimiento del suelo. Es un nivel alto, pero no extremo: Guatemala, Ecuador, Perú y Chile tienen más del doble.

La segunda variable, la exposición, es cuánto hay en el camino del terremoto, edificios, personas, e infraestructura. Y ahí el problema colombiano es de concentración: Bogotá sola tiene el 21 por ciento de todo el valor construido del país, y sumándole Antioquia, Valle del Cauca y Cundinamarca se llega al 55 por ciento. Son 833 mil millones de dólares de patrimonio construido metidos en cuatro puntos del mapa, lo que hace que esas zonas tengan mayor exposición.

Cuando las tres variables se juntan aparece el mapa de riesgo que la propia Ungrd publicó en 2018. El Chocó, que fue el epicentro del terremoto, ya era antes del sábado el departamento que más se proyectaba perdería dinero por terremotos en proporción a lo que tiene: 0,89 por ciento de todo su patrimonio construido, cuatro veces el promedio nacional. Esto porque es de los que peor infraestructura tiene para responder y por su ubicación. El terremoto cayó en el peor lugar posible.

2. Un tercio de los edificios no tiene ningún refuerzo sismorresistente con o sin norma

El modelo de la GEM Foundation clasifica cada edificio del mundo según cuánto diseño sismorresistente tiene su estructura. Para Colombia, 36,5 por ciento no tiene ninguno y si se le suma los que solo tienen control bajo sube al 71,4. Chile está en 5,1, Costa Rica en 2,9 y Japón en 3,4.

Colombia ha tenido normas nacionales de sismorresistencia, desde 1984 y las ha actualizado en forma completa en 1998 y 2010. La primera surgió para la reconstrucción después de un terremoto: “resultado del terremoto de Popayán de 1983 se expidió el código colombiano de construcciones sismorresistentes de 1984, CCCSR-84”, cuenta Omar Darío Cardona Arboleda, exdirector nacional de gestión del riesgo, ingeniero sísmico estructural, profesor de la Universidad Nacional, Manizales, que ha participado en la........

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