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El plan de ajuste fiscal de Abelardo: recorte, FMI y una tributaria inevitable

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Miguel Gómez llegó a Hacienda para cumplir la promesa de Abelardo de la Espriella de recortar el 40% del Estado, pero encontró una situación más grave de lo que pensaba. Un país con una crisis fiscal que inicia con una herencia difícil de Duque y fue empeorada por la irresponsabilidad de Petro. Por eso, antes de sacar la tijera, su plan fiscal empieza por conseguir caja con un préstamo del Fondo Monetario Internacional, que desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha sido más flexible con sus aliados. 

Ese orden explica el presupuesto de 635 billones para 2027, 59 más que el de Petro. Como mostró La Silla, sinceró unos rubros e infló otros, como la deuda. Es apenas el punto de partida, y por eso pasó sin resistencia en el Congreso.

Según pudo reconstruir La Silla con expertos y con asistentes a las reuniones entre el gobierno y los inversionistas, después del prespupuesto viene un recorte de 2,2% del PIB. Luego, una tributaria que el gobierno ha intentado esquivar, pero que es la única forma de bajar el déficit de 9,4% a 7,2% del PIB. La descentralización, su bandera, queda para el final.

El gobierno Petro dejó deuda por vencer este año y el próximo, y el cupo para endeudarse gastado. El cupo se resolvió en septiembre, cuando el gobierno lo amplió en 25 billones. Lo difícil es colocar esa deuda. Entre el terremoto, un conflicto internacional que encareció la deuda en el mundo y un presupuesto que asustó a los mercados, el gobierno corre el riesgo de quedarse sin caja antes de diciembre. “Uno llega al default porque no hay caja”, dice Alejandro Rojas, analista del Banco de Bogotá.

Esa caja está en mínimos. Entre enero y agosto, los depósitos del Tesoro promediaron 11,5 billones de pesos, según cálculos de La Silla con datos de Hacienda. Descontada la inflación, es el nivel más bajo desde 2012. En 2019 eran 52 billones.

Afuera, la tasa de cambio y las altas tasas de interés en Estados Unidos espantan a los compradores de deuda externa. Adentro, los inversionistas siguen comprando TES, los bonos con los que se endeuda el gobierno, atraídos por rendimientos que en algunos plazos rozan el 15%. Pero ese costo también frena las compras. Según Rojas, para cerrar el año el gobierno necesita colocar 26 billones, y lograrlo solo con subastas es casi imposible. Por eso tendrá que recurrir a las multilaterales.

El préstamo del FMI con visto bueno de Trump

Hace un mes, en la convención bancaria, el ministro Gómez dijo que no buscaría un acuerdo con el FMI. El tema es contencioso frente a la izquierda y el gobierno Petro había anunciado que había pagado el último préstamo de la multilateral financiera que es símbolo de neoliberalismo. 

Pero el domingo, el presidente De la Espriella anunció lo contrario a su ministro. Colombia vuelve a mirar al FMI. Según confirmó La Silla con un inversionista y funcionarios cercanos al proceso, el gobierno ya estaba buscando el visto bueno de los gringos para que el FMI le prestara. Además, el gobierno visitará al FMI en Washington la próxima semana para continuar estas conversaciones.

Históricamente, los préstamos del FMI vienen atados a obligaciones para los países. Incluyen medidas como hacer reformas tributarias para cobrar impuestos a una porción más amplia de la población, incluyendo la más pobre, desregular sectores y privatizar compañías públicas. Por eso, aunque el Fondo presta a tasas más bajas, pide a cambio acciones de política pública que condicionan sus........

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