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El balance de las encuestas (y la ley) en las elecciones presidenciales de 2026

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09.07.2026

Las elecciones presidenciales de 2026 fueron una prueba tanto para las encuestas como para la ley de encuestas. A las encuestas les fue mejor.

Aunque todas las encuestas se descacharon en algún momento de la elección, la ley 2494 de 2025 aprobada en medio del ciclo electoral, tuvo efectos adversos y pocos de sus beneficios se reflejaron en la información disponible a la opinión pública. 

Esta nota busca recontar la historia completa de las encuestadoras, su desempeño, el impacto de la ley de encuestas y cómo quedan estos influyentes instrumentos de medición para el futuro próximo, con las elecciones regionales de 2027 en el calendario.

Atlas Intel fue la encuestadora más influyente 

Atlas Intel, la encuestadora brasileña dirigida por Andrei Roman, fue contratada por la revista Semana, un medio que jugó abiertamente para dos candidatos presidenciales específicos: primero a Vicky Dávila y después a Abelardo De la Espriella. 

Atlas fue la encuesta más importante para la opinión pública: fue la más buscada en Google Trends, seguida por Invamer y CNC, la encuesta contratada por la revista Cambio. Pero también fue la más criticada. Expertos en estadística cercanos al petrismo, como la estadística Hanwen Zhang, criticaron a Atlas por su método de reclutamiento digital, que según expertos no califica como encuesta. 

Atlas a diferencia de las demás encuestadoras usó sobre todo su sistema de encuestas digitales, llamado Reclutamiento Digital Aleatorio, que es más rápido y barato, aunque entre estadísticos generó críticas porque su universo se construye con datos auto reportados por los encuestados.

Esto le permitió a Atlas Intel, con el músculo financiero de Semana, hacer más encuestas que todas las demás compañías encuestadoras. Hizo 16, seis más que la segunda más prolífica, Guarumo, con 10. 

De las 16 encuestas, Atlas Intel hizo tres con recolección presencial. El resto se hicieron digitalmente, lo que, en la interpretación clásica de la estadística, no se considera una encuesta sino un sondeo, pues no tiene un diseño muestral previo. La forma en la que Atlas contrarresta esto es haciendo un proceso de ponderación más fuerte que el de otras encuestas. Este proceso, como mostró La Silla, sobreestimó a De la Espriella antes de las consultas interpartidistas y primera vuelta.

Sin embargo, Atlas fue la encuesta más precisa en primera vuelta y la segunda mejor en junio. También fue la que marcaba la tendencia de las demás. “En este momento, las otras encuestadoras están finalmente convergiendo con los resultados de Atlas Intel sobre la carrera presidencial de Colombia, tanto en 1a como en 2a vuelta. Por delante del consenso, una vez más”, dijo el CEO, Andrei en X, después de que en primera vuelta las encuestas comenzaron a darle más intención de voto a Abelardo.

Para medir si Atlas Intel se convirtió en referente de las demás encuestas, La Silla hizo un cálculo simple para ver qué tanto una encuestadora marca tendencia o sigue una........

© La Silla Vacía