Camilo Torres, su legado
Esta semana llegó el rumor: los restos de Camilo Torres habrían sido localizados. La Unidad Nacional de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, Unbdp, hizo declaraciones en tal sentido.
Aun si no se ha confirmado si se trata verdaderamente de él (esperemos una confirmación científica), esta noticia está siendo utilizada por el ELN, que busca reapropiarse su figura. Pero hace muchos años que nada tiene que ver Camilo Torres con el ELN. De hecho, nada tiene que ver Camilo Torres con la violencia ciega de las guerrillas/paramilitares/grupos armados en Colombia.
Camilo Torres murió en su primer combate, el 15 de febrero de 1966. El ELN era entonces una guerrilla pequeña, pero ya con características de gusto por la violencia y prácticas autoritarias. No se trataba de una organización de corte romántico, como muchos la imaginaron por generaciones. Su jefe máximo, Fabio Vásquez Castaño, no admitía ningún tipo de controversia. Hacía juicios sumarios y ejecuciones sin mediar palabra. A los cinco años de la muerte de Camilo Torres, eran ya más los guerrilleros del ELN asesinados por esta guerrilla que muertos en enfrentamientos con las fuerzas militares. Camilo Torres tuvo, de cierta forma, la suerte de morir en un combate. Si hubiera vivido más, posiblemente habría muerto asesinado por sus camaradas, como fue el caso de varios de ellos, por ejemplo de su amigo Jaime Arenas, asesinado en el centro de Bogotá por haber contado cómo era esa guerrilla por dentro.
Por todas estas razones, no me parece que sea justo ni acertado ver a Camilo Torres como a un símbolo guerrillero. De Camilo Torres hay muchas facetas, pero yo creo que su gran valor consistió en su comprensión de Colombia y deseo de cambio y combates cotidianos contra la injusticia, contra........
