Paloma Valencia, Iván Cepeda y las herencias políticas
Los dos candidatos presidenciales en Colombia con fuertes opciones de llegar al poder tienen un punto en común: ambos heredaron un capital político que explica, en buena medida, su carrera.
¿En qué medida estos candidatos asumen o se distancian de esas herencias políticas? ¿Cómo interviene esto en la campaña electoral?
Paloma Valencia e Iván Cepeda se perfilan como candidatos sólidos de la competencia electoral de 2026. Ambos son los herederos de un capital político cargado de significados. Conviene recordar cuál es ese capital político y en qué contexto histórico se inscribe.
Paloma viene de una de las familias más tradicionales del Cauca. Sus ancestros han ocupado posiciones importantes desde la Colonia: fueron dueños de tierras, de trapiches, de repartos de indios, de minas y de esclavos. Para acuñar el oro que sus cuadrillas de esclavos extraían de los ríos del Pacífico fundaron la Casa de la Moneda de Popayán. El bisabuelo de Paloma fue senador, diplomático, gobernador, candidato presidencial y celebrado poeta. Su abuelo Guillermo León fue el segundo presidente del “Frente Nacional”, el pacto que hicieron liberales y conservadores para organizar la sucesión electoral y la burocracia estatal de forma alternativa entre ellos, excluyendo de facto a los terceros partidos.
Bajo el mandato de Guillermo León Valencia (1962 -1966) se inició la cooperación militar con Estados Unidos para combatir la insurgencia armada, que apenas empezaba en Colombia. Para decirlo en términos profanos: fue por medio suyo que se importó la guerra militar made in USA a nuestro país. Los “bandoleros” del Tolima eran inicialmente los liberales que fueron perseguidos por los conservadores a partir de 1946. Las cosas hubieran podido quedar en ese nivel, como una suerte de prolongación de las frecuentes guerras del siglo XIX, donde una facción se oponía, con armas, a la dominación abusiva del partido rival. Pero no........
