Así vuela sola Paloma Valencia, en una campaña liderada por Uribe
Paloma Valencia cerró su campaña en Bogotá volando sola. Durante la mayoría de la campaña estuvo acompañada de Álvaro Uribe, la fuerza principal hasta esta etapa, pero en la capital, el domingo del cierre, Uribe se quedó en Antioquia.
La Silla Vacía estuvo durante todo el día cerca de la candidata en su recorrido. Paloma caminó entre una ciudadanía que apenas se conecta frente a las elecciones, en ocasiones sin ser reconocida. Fue un simulacro de lo que será la campaña con un Uribe menos presente si gana la Gran Consulta y avanza a primera vuelta como la líder del grupo de nueve candidatos de centro y derecha.
“Mi linda vengo a pedirle su voto”, le dice a una vendedora de un puesto de fruta frente al centro comercial Hayuelos. “Conmigo tendrá crédito”. La vendedora sorprendida, le sonríe. A Paloma la acompaña el grupo de Víctor Mosquera, edil de Fontibón, uno de los que socorrió a Miguel Uribe cuando le dispararon a pocas cuadras y María Paz Buitrago, edil de Chapinero y directora de las juventudes con Miguel. También unas 30 personas entre voluntarios y equipo de la campaña que se transportan en chiva y Nubia Stella Martínez, la ex directora del Centro Democrático, como única dirigente del partido presente.
El grupo luego entra al centro comercial con pancartas, con uno de los jóvenes cargando un parlante donde suena la canción de “una mujer a la Presidencia, Paloma Valencia”, entre las miradas curiosas de los transeúntes que tratan de atisbar quien va en medio de tantos escoltas.
“Paloma me parece bien, que Paloma sea mujer está bien y Uribe me encanta”, dice Jairo, quien no quiso dar su apellido. “No la tengo presente. No tengo posición ni positiva ni negativa, neutra”, dice Laura Rodríguez que estaba esperando su turno en un local de estética en el centro comercial.
Paloma es la primera en reconocer que ella “es la de Uribe”, como proclaman sus vallas, y que su vida política y su previsible triunfo en la Gran Consulta del 8 de marzo según todas las encuestas, está atado a la figura del expresidente.
“Hacer política con Uribe es muy fácil”, dice Paloma. “Mientras todos van a pie, uno va en carro”, dijo la candidata del Centro Democrático, refiriéndose al fervor que nuevamente ha vuelto a despertar el ex presidente.
Paloma ha recorrido 57 municipios desde el 15 de diciembre cuando se anunció como ganadora de la encuesta interna del Centro Democrático, el mecanismo interno para proclamar su candidata. A la mitad de esos municipios ha ido acompañada del expresidente, quien casi que de la mano la ha presentado a sus militantes, pidiéndoles votar para estas “manos impolutas de mujer”.
La senadora dice que vio con sorpresa cómo en una gasolinera en el Caribe donde al parecer no había nadie, a los cinco minutos, “como debajo de las piedras”, aparecieron docenas de personas para abrazarlo, tomarse una selfie y manifestarle su admiración.
La candidata presidencial mamá
A diferencia de las candidaturas masculinas, las de las mujeres tienen más exigencias en muchos aspectos, incluido el físico. Paloma empezó ese día soleado de cierre de campaña maquillándose y peinándose para la grabación de unos videos con candidatos al Congreso temprano.
Entre recorridos se ocupa de la vida familiar. Al mismo tiempo que le pide a su equipo que empiece a recortar los siete puntos que iban a visitar a tres, por razones de tiempo – y del aguacero que se avecina, llama a su hija de siete años que está en Guatavita con amigos. Amapola le pide que no la recojan, que se quiere quedar en el paseo, a lo que la mamá le responde que tiene ir al cierre de campaña a acompañarla. Revisa con su marido, Tomás, si sí le mandaron la ropa que le gusta, pero al parecer el padre no acertó con los jeans y tuvieron que volver a cambiar por otros más sueltos.
El cuidarse con la comida también es parte del menú. La exdirectora del Centro Democrático, Nubia Stella Martínez, busca que les compren queso para picar, que es proteína y no engorda y no con empanadas, almojábanas, papitas, que tal vez los hombres más despreocupados no dudarían en buscar. Valencia ya sufrió ataques y burlas en redes por su apariencia durante la campaña. A la llegada al centro de convenciones, el almuerzo es pollo a la plancha para cuidar a la candidata, aunque ella no almuerce hasta que llegue el pedido para todos.
Nuevamente le toca maquillarse y peinarse mientras responde las agudas preguntas de Amapola sobre cómo escoge sus alianzas políticas.
“La campaña le ha dado ansiedad, le ha dado duro que viaje tanto, que la gente hable, a veces se pone a llorar”, dice Paloma. La única candidata mamá de estas elecciones busca llegar a cualquier hora de la noche o madrugada para alcanzar a acompañarla a alistarse para ir al colegio y pasar un momento con ella.
Dice que el tiempo es tan escaso que “casi que solo soy candidata y madre”. Su marido, a quien ha descrito en orillas ideológicas opuestas (“es mamerto”, dijo en una entrevista) ha asumido con gusto el trabajo de cuidado adicional mientras ella está de gira. Tomás llega al final del día al G12, donde fue el cierre, discreto y sin subir a la tarima.
Tal vez por su condición de mujer, de mamá y esposa, en el recorrido la gran mayoría de las personas que se le acercan son madres que le pedían que se tomara fotos con sus hijas chiquitas; y también mujeres jóvenes la buscan, que la miran como la posible primera presidenta y un ejemplo a emular.
Nubia Stella le reitera varias veces lo que significa que el partido tenga una candidata mujer.
El apoyo y ahogo de Álvaro Uribe
Uribe se la ha visto radiante en los recorridos de la campaña de 2026. Con 73 años, o como ha dicho 146 porque ha vivido de día y de noche, se le siente el alivio del fin del juicio por manipulación de testigos en el que fue absuelto y la distancia con el trago amargo que fue el gobierno de Iván Duque.
El encuestador César Caballero dice que el expresidente, como ningún otro político, gozó del “efecto teflón” desde el principio de su gobierno en el 2002, por unos 14 años. Pero que entre la baja popularidad de su escogido Duque y el juicio penal lo mandaron a bajos históricos, que llegó a tanto que hasta en Antioquia lo abuchearon. Por eso en la campaña de 2022 fue una figura lejana y divisiva, que se instaló en la trastienda de la campaña.
Pero ahora ha repuntado. Y vuelve a gozar del trabajo político de calle, con el hablar más pausado y el pelo blanco, presentando a Paloma “la de Uribe”.
Ese impulso para que la conozcan es al mismo tiempo un activo y un regalo envenenado, advierten dos personas que fueron cercanas a la campaña de Oscar Iván Zuluaga y que piden no ser mencionadas por nombre. Dicen que al mismo tiempo que es incansable, no deja brillar a nadie más.
“Oscar Iván casi que peleaba dos campañas, una contra Santos y otra contra Uribe, que quería controlar, aparecer, dirigir. Ojalá eso no le pase a Paloma”, afirma uno que estuvo en 2014 con Zuluaga.
Algunas personas dentro de su equipo esperan que Uribe tome ese asiento trasero por su cuenta luego de la consulta y si Paloma gana. Pidieron no ser mencionados para Pero nadie lo da por hecho, en una campaña que hasta ahora ha sido del Centro Democrático.
La sombra de Abelardo
El contraste con una campaña tan femenina no puede ser más evidente con el recuerdo de Abelardo de la Espriella, presente en el recorrido. Todavía es una incógnita si las bases uribistas que van a votar por ella en la Gran Consulta la seguirán a primera vuelta. “El tigre”, según las últimas encuestas parece haber llegado a su techo, mientras Paloma apenas empieza a marcar en ellas.
En el último lugar de volanteo en el mercado de las pulgas de Usaquén, hay dos muchachos con chaqueta impermeable de Salvación Nacional, a pocos minutos antes de que se desate el aguacero.
“No se ve demasiada gente. Se ve muy poco movimiento, a diferencia de lo que hizo El Tigre en Suba”, dijeron mirando el grupo de Paloma atravesando los puestos de aretes, obleas y velas, refiriéndose al cierre de campaña de De la Espriella el viernes.
Samuel y Rodrigo, que tampoco dieron su apellido, aceptan que su candidato paró de crecer. Observan el paso del grupo de Paloma pensando si tal vez ella podría llevarse los votos de la derecha. En algunos grupos de Whatsapp están bombardeando con mensajes a los simpatizantes para que pidan el tarjetón, que lo marquen con una equis o que escriban anulado, refiriéndoselo a la consulta, como si fuera solo de la izquierda. Los mensajes de De La Espriella en redes piden, en cambio, no votar del todo.
“Abelardo dice que somos unos dinosaurios, que estamos en extinción, pero igual vino a buscarnos para que lo apoyáramos”, afirma Paloma con sorna.
El duelo, el miedo y la soledad
Los otros precandidatos que compitieron con Paloma en la encuesta han brillado por su ausencia. María Fernanda Cabal prácticamente se ha retirado del partido y solo se ocupa de apoyar a los candidatos a senadores y representantes afectos a ella para que lleguen al Congreso; Paola Holguin se le ha visto algo en Antioquia y Andrés Guerra, no se sabe.
En este recorrido, de la dirigencia solo esta Nubia Stella Martínez, quien fue muchos años la directora del partido. Mientras que avanza con una escolta de tres camionetas blindadas y tres motos de la policía dice que el año pasado fue terrible para el Centro Democrático, en referencia al juicio del expresidente Uribe y al asesinato de Miguel Uribe. “Era una tortura, de gota a gota”, dice Martínez.
No solo los escoltas sino todo el grupo de apoyo está pendientes de cualquier irregularidad. En Honda la semana pasada uno del equipo detectó a una mujer con una actitud extraña y cuando la escolta la requisó llevaba un arma de fuego. Otro susto de los peligros de esta campaña.
El cierre de la campaña fue en G12, el centro de los pastores cristianos César y Claudia Castellanos. Su hija Sara, candidata del partido Salvación Nacional, que apoya a De la Espriella, fue a saludar a Paloma con la chaqueta blanca de ese partido marcada con su número de lista. Luego llegó la influencer Jessica Cediel, con quien hizo un live y la gerente de la campaña del Centro Democrático, María del Rosario Guerra, y Rubi Chagüi, exsenadora cordobesa que está encargada de temas de redes sociales.
En medio de un aguacero bogotano, Paloma pasó al salón principal del evento donde los equipos de los diferentes aspirantes vitoreaban el nombre de su congresista. El representante José Jaime Uscategui parecía tener la hinchada más ruidosa.
Abrió el director del partido, Gabriel Vallejo, se presentaron los 18 aspirantes a la cámara con un saludo de unos tres minutos cada uno, y habló Andrés Forero quien encabeza la lista del congreso y mostró un video en homenaje a Miguel Uribe.
El discurso de Paloma mostró que adentro del Centro Democrático también están leyendo las encuestas que muestran la creciente popularidad del gobierno Petro. “Nuestro problema no es con Petro y su heredero Cepeda, cómplices de los violentos. Nosotros queremos el aporte del pueblo pobre que ha votado por Petro porque nosotros no hablamos del pueblo, nosotros hacemos cosas por el pueblo.”
Paloma sabe que a partir de la próxima semana, si es ganadora de la Gran Consulta los retos son otros. Sin Uribe en el tarjetón, con la etapa del Congreso superada, como líder de una consulta con otras nueve figuras, sabe que ella tendrá que ser la líder que convenza.
“Como en la poesía, si uno no enamora, la culpa es de uno” señala.
