Seis decisiones de De la Espriella que definirán el futuro de la Amazonía
Todo lo que necesita saber sobre el poder, la deforestación y la biodiversidad en la región amazónica está en la Silla Amazonía.
El próximo presidente de Colombia tendrá que tomar al menos seis decisiones que definirán el futuro de la Amazonía relacionadas con deforestación, grupos armados, comunidades y ordenamiento territorial.
A diferencia de otros temas, donde el Congreso y sus leyes tienen la batuta, en la Amazonía la firma del presidente es muy poderosa y puede implicar cambios drásticos con la expedición o derogación de decretos y resoluciones. También con su narrativa.
Estos son los seis temas más importantes sobre los que deberá tomar una decisión el presidente electo, según el preconteo, Abelardo De la Espriella.
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1. Continuar con Conservar Paga y los Núcleos de Desarrollo Forestal
En lo que se avanzó: Los Núcleos de Desarrollo Forestal son 28 áreas identificadas en el país, 22 de ellas en la Amazonía, donde se concentra la mayor cantidad de deforestación. Ya existían bajo el nombre de núcleos de deforestación, pero tras la llegada del presidente Petro se cambió su enfoque, hacia no solo combatir la tala sino desarrollar una economía basada en el aprovechamiento de los bosques. Actualmente, alrededor de 6.700 familias que viven dentro de estos núcleos reciben un incentivo mensual de 900 mil pesos, por conservar parte de sus fincas. La mayoría de los recursos provienen del Fondo para la Vida, la bolsa de recursos del MinAmbiente que recoge el 80% del impuesto al carbono y dinero del presupuesto nacional. Los reportes del Instituto Sinchi, muestran un nivel de cumplimiento de los acuerdos superior al 90% en la mayoría de los casos. Si bien no es claro su impacto en el comportamiento de la deforestación de todo el núcleo.
Los pendientes: La meta del gobierno Petro era de 16 mil familias inscritas en el programa, le quedó faltando más de la mitad según cifras de 2025. Enfrentó problemas de seguridad para acceder a ciertos lugares, saboteo de los grupos armados como en Caquetá y dificultades económicas producto del déficit. Pese a su efectividad en los predios inscritos, el programa aún no logra aplanar la curva de la deforestación, que estuvo en sus mínimos en 2023, pero volvió a subir en 2024 y 2025. El presidente Petro se irá con la menor cantidad de hectáreas deforestadas en el cuatrienio en las últimas dos décadas.
Más allá del incentivo económico, que es transitorio, el objetivo del programa es el desarrollo de negocios compatibles con la conservación. Para esto crearon la figura de concesiones forestales campesinas, por treinta años —prorrogables—, otorgadas por las corporaciones autónomas, que concesionan un pedazo de selva a asociaciones campesinas para que aprovechen su madera y frutos de manera calculada y sostenible. La idea es que dado que el compromiso es comunitario hay mayor presión entre las personas para cumplir. Este año se entregó la primera, en el núcleo Paraíso Amazónico, en Caquetá. El próximo gobierno debe decidir si mantiene el programa de incentivos y si les da el mismo enfoque que les dio Petro.
¿Qué tanto depende del presidente? Depende en buena medida de las partidas presupuestales del Ministerio de Ambiente y del Fondo para la Vida. Si esos recursos se invierten en otros rubros, es probable que no continúen los incentivos y los programas asociados. En el actual gobierno, de hecho, el Fondo sufrió una disminución de sus ingresos por la crisis fiscal.
Ahora bien, en el pasado, este tipo de programas han sido implementados con recursos de la cooperación internacional, que se han mantenido históricamente a pesar de los cambios de gobierno. Por ejemplo, el programa Visión Amazonía, administra seis núcleos de desarrollo forestal, con recursos de los gobiernos de Reino Unido, Noruega y Alemania, lo que podría darles un margen de continuidad. Estos tres Estados renovaron recientemente su apoyo al gobierno colombiano aunque no han especificado el monto de los recursos.
¿Qué ha dicho De la Espriella? Tiene propuestas similares, pero no habla exactamente de incentivos económicos, sino en especie o en apoyo a proyectos productivos para ganaderos que ayuden a conservar.
2. Mantener, suspender o acabar las mesas de diálogo con los grupos armados.
Actualmente, hay dos mesas de diálogo con grupos armados en la Amazonía. Una es con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, que tiene un brazo armado en Putumayo y otro en Nariño. En Putumayo se conocen como los Comandos de la Frontera y son casi hegemónicos.
En ese caso, la mesa ha alcanzado hitos como la destrucción de material de guerra, aunque no se sabe a cuánto del total corresponde, y el desarme y concentración de 99 combatientes en una Zona de Ubicación Temporal de La Hormiga, en Putumayo, hasta diciembre de 2026.........
