El discurso de posesión: el Tigre que promete gobernar con límites
Abelardo de la Espriella ha mostrado, a lo largo de su vida y de la campaña, varias caras. En su posesión aparecieron dos al mismo tiempo: la del “Tigre”, dispuesto a “morder duro” e imponer la autoridad sin vacilaciones, y la del hombre institucional que promete autolimitarse y respetar los contrapesos.
Como todo discurso de posesión, el suyo ofrece un marco para juzgar el gobierno que comienza. Estas son algunas claves para entender cómo concibe el nuevo presidente su contrato político con los colombianos y las promesas por las que será evaluado durante los próximos cuatro años.
Interpreta su victoria como un mandato de ruptura y de reconstrucción
Si Gustavo Petro interpretó que la legitimidad de su mandato provenía de las protestas de 2021 y que su tarea era darle voz a ese descontento, De la Espriella considera que ganó para “regenerar el país”.
Dijo que llegó a “cerrar un largo capítulo de resignación nacional” y a emprender “la transformación más profunda” del destino del país. Al invocar la fórmula de Rafael Núñez —“regeneración o catástrofe”— habló de una regeneración moral del ejercicio del poder, una institucional que le devuelva fortaleza al Estado y una administrativa que convierta la eficiencia y la transparencia en reglas del servicio público.
También definió su gobierno como el comienzo de la recuperación del control estatal y la seguridad en todo el territorio; de una regeneración económica basada en la iniciativa privada; y de la reconstrucción de una identidad común.
Al igual que Petro, no se presenta como un presidente elegido para hacer ajustes graduales. Interpreta su victoria como un mandato para romper con el petrismo y reconstruir el país alrededor de otros principios.
Sus prioridades: autoridad, reconstrucción económica y contrarrevolución cultural
La primera prioridad que fijó De la Espriella fue recuperar la autoridad del Estado. Por eso no es casual que escogiera el cantón militar Pichincha para pronunciar su discurso, rodeado de uniformados y en una de las regiones más golpeadas por la violencia.
Allí declaró que “la opción del diálogo está completamente agotada”, rompiendo de manera definitiva con la política de paz total de Petro. Anunció que publicará una lista de grupos narcoterroristas, prometió construir megacárceles y ofreció garantías jurídicas a militares y policías. No dijo que acabaría con la JEP —no puede hacerlo porque forma parte de la Constitución—, pero reiteró que la revisará con “absoluto rigor”.
La segunda prioridad será la lucha contra la corrupción que le atribuye al gobierno Petro. De la Espriella afirmó que los recursos públicos fueron tratados “como un botín propio” y prometió........
