Cepeda no se sacude de los errores estratégicos de la primera vuelta
Luego de asumir que iban a sacar la primera votación en la primera vuelta, y de sorprenderse con el fenómeno popular de Abelardo de la Espriella, a la campaña de Iván Cepeda le ha costado encontrar el camino para remontar y cambiar el libreto.
En la recta final de la segunda vuelta, la campaña de la izquierda no ha logrado sacudirse de los errores estratégicos de la primera. El principal, creer de forma genuina que iban a poder ganar el 31 de mayo, o estar muy cerca de estarlo, apelando al “fervor popular” de la izquierda e instalando una retórica entre el “pueblo” y la “élite” que subestimó a las clases medias urbanas.
Tras el baño de realidad, la campaña tuvo roces públicos con Petro en medio de la indefinición para encarar la segunda vuelta, le ha mandado mensajes al centro político sin aterrizar ninguna adhesión significativa y dentro de los equipos regionales siguen las quejas por la falta de dinero en una campaña que necesita de un gran esfuerzo logístico para movilizar a sus bases.
La falta de “filigrana” de una campaña triunfalista
Uno de los principales objetivos de la campaña Cepeda para la segunda vuelta es aumentar la participación en el Caribe y en Bogotá, las dos regiones a las que el Pacto se aferra para derrotar a De La Espriella. Entre las cabezas de la campaña creen que deben mejorar la logística básica en transporte y alimentación para el “Día D”, el 21 de junio, asegurando que sus votantes lleguen hasta su puesto de votación.
Felipe Harman, el exdirector de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), es el encargado de esa operación. Harman es percibido en el Pacto como un político con las condiciones para empujar la campaña. Es un activista con legitimidad entre las bases de izquierda, viene de liderar una entidad que ha acelerado la entrega de tierras mientras favorece con burocracia a sus aliados políticos y tiene una dura retórica en contra de los grupos paramilitares que despojaron de tierras a campesinos en los noventas.
“En la primera vuelta, los equipos de la campaña en los municipios no se ensamblaron bien. Y por más que la gerencia de la campaña gire recursos, si hay 10 comités en el mismo pueblo, es muy difícil ser efectivos”, dice Harman, quien planea una intensa correría en departamentos del Caribe y el norte de Antioquia, lugares en los que concentró su gestión en entrega de tierras.
El diagnóstico de Harman lo comparten políticos del Caribe con estructuras organizadas, como el senador del Partido de La U, Antonio José Correa. “No se trata de maquinarias. Se trata de organización. Iván no ha alcanzado su techo en el Caribe, pero en la primera vuelta hubo insuficiencia en el transporte y la gente se quedó sin votar”, dice.
Hoy, a nueve días de la segunda vuelta, los cuadros regionales de la campaña se siguen quejando por la falta de dinero para financiar la publicidad y el “Día D”, según dos líderes políticos en el Atlántico y Antioquia, quienes pidieron las reservas de sus nombres para evitar roces con la estructura central de la campaña.
Pese a favorecerse con un gasto público de tintes electorales, la campaña Cepeda ha sido relativamente austera en comparación con De La Espriella. Para la primera vuelta, la campaña de la izquierda reportó gastos por 21 mil millones de........
