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Fraude

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27.06.2026

La primera forma del fraude será la mentira. 

Y una, más nueva, será la mentira sobre la mentira, la mentira sobre el fraude: el fraude sobre el fraude. 

El presidente se ha dedicado desde hace meses a cultivar esto. Y lo ha hecho, más intensamente, desde que su candidato perdió las elecciones el domingo pasado. Se ha puesto a fabricar un fraude electoral que no existe para debilitar ese gran bien público que es el sistema electoral colombiano y, con eso, disminuir la confianza de la gente en su democracia. 

Ahí está el verdadero fraude.

Ya el presidente había conseguido que un pedazo muy grande de sus seguidores perdiera la fe en la Constitución de 1991 por considerarla demasiado estorbosa para la realización de su proyecto y demasiado atravesada para la imposición de su voluntad.

Supongo que esas personas, creyendo como creen en el presidente, también han perdido la confianza en un sistema electoral que le dio la victoria a Gustavo Petro en 2022 y las mayorías al Pacto Histórico en las elecciones legislativas de hace apenas tres meses. 

En febrero –preparándose, me imagino, para un resultado desfavorable en esas elecciones legislativas– el presidente había dicho que dejar vacías las casillas del formulario E-14 (el acta que los jurados llenan al final del preconteo) “lleva al fraude electoral”. Esto es mentira.

Dos días después, el presidente dio un discurso en el que se inventó un proceso de escrutinio que involucraba a “contratistas de Thomas Greg & Sons”, quienes supuestamente manipulaban la información que recogían de las mesas de votación. Dijo que esa empresa era el “verdadero registrador de las elecciones”. Otra mentira. 

Y, desde por lo menos 2018, el presidente ha estado sumando elementos a la narrativa mentirosa del fraude electoral alrededor de esa empresa. Ya entonces hablaba de que se estaba “cocinando un fraude” alrededor del software. 

El presidente ha aprovechado que ni él ni casi nadie entienden de eso para engañar a millones de incautos. Como explicó a propósito de la narrativa de Petro el director de la ONG Transparencia Electoral, Jesús Delgado Valery, “el software electoral tiene una cualidad extraordinaria para quien quiere impugnarlo: su complejidad técnica crea una asimetría de comprensión que favorece siempre al acusador. Alegar que el código fuente fue manipulado es sencillo, cuesta segundos y no requiere ninguna prueba. Desmentirlo exige semanas de peritaje técnico, informes de auditorías externas y comunicadores capaces de traducir la informática al lenguaje ciudadano. Para cuando la refutación llega, la narrativa ya está instalada”. 

La de Petro es, entonces, una estrategia cobarde y tramposa. 

En febrero de 2024, el presidente trinó que Thomas Greg quería quedarse con “toda la base de datos de los colombianos en la registraduría y al mismo tiempo controlan el escrutinio de las elecciones” (sic) y que eso le daría........

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