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Un gobierno fantasma en una campaña clandestina, por Rosa María Palacios

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22.03.2026

A tres semanas de ir a votar y jugarnos el futuro por los próximos 5 años, la suma de todas las crisis cae sobre el elector. El gobierno está liderado por un anciano que divaga entre sus diálogos con Kant y Hegel y su amistad con un prófugo de la justicia (que él debería estar interesado en capturar); y un conjunto de ministros (no mejores que los congresistas) que transitan entre la tecnocracia de mando medio y el prontuario. En ese precario escenario Balcázar en 28 días ha tenido tres anuncios de primeros ministros. Uno que lo dejaron esperando en su casa, otra que dejó esperando al Congreso y éste último que, según el presidente, por ser militar puede luchar contra el crimen. Pueden insertar las risas aquí, para no llorar.

Los candidatos de la nada tienen algunas características comunes. La primera es que han desarrollado agorafobia colectiva. Un caso digno de estudio para la neurociencia. Los mítines de plaza no existen y se han sustituido por reuniones entre cuatro paredes o entre cuatro personas. A lo más, una caminata. A veces, se logra montar un pequeño estrado y se lleva a la base local con las camisetas del color correspondiente para, magia de la fotografía, transmitir una imagen de bulto y bulla que, retocada con el artificio, logre el milagro de transmitir entusiasmo. Pero no ha sucedido. La segunda característica común es que ninguno ha logrado arrasar. La punta de las encuestas está en 10%. Un naufragio de enanos, pese a millones de inversión en internet, muros y paneles.

La tercera nota de esta triste campaña la están advirtiendo politólogos como Alberto Vergara o Juan de la Puente. No hay ideas. No hay siquiera lemas convocantes a algo parecido a un futuro prometedor. Los debates, más marcados por la prensa que por iniciativa........

© La República