El futuro del poder, por Rosa María Palacios
Ha pasado una semana desde que fuimos a votar y todavía no hay certeza de quién enfrentará a Keiko Fujimori en la segunda vuelta. Pero, pese a todos los errores, tardanzas y complejidad, algunas cosas sí sabemos. En comparación con las elecciones pandémicas del 2021, los datos preliminares sobre participación ciudadana y votación nula o en blanco son muchísimos mejores. ¿Esto qué quiere decir? Que la representación mejora porque son los propios electores los que así lo han decidido.
El ausentismo en primera vuelta del 2021 llegó casi al 30%, el voto nulo y blanco sumó 27%. En esta oportunidad (cifras al 93%) el ausentismo es de 23% y el voto nulo y blanco no llega al 17%. Contra lo que se esperaba, con una cédula de 5 elecciones y 35 partidos, el elector redujo el voto nulo significativamente. Esto prueba que la preparación sirvió. También sirvió explicar el efecto del voto nulo en la resultante del voto válido. Esto persuadió a muchos de que era necesario involucrarse más. Nunca podremos saber cuál es el porcentaje de nulo intencional versus el nulo involuntario, pero una caída de 10 puntos es significativa.
Sin embargo, donde el resultado sí es decepcionante es en el voto perdido. Sí, como parece, País para Todos no logra llegar al Congreso, podríamos superar el 33% de votos que no tendrán representación alguna. Se dijo y se advirtió toda la campaña.17 partidos no pasaron el 1%, pero todo suma. Solo 6 van a tener representación parlamentaria. Pero ¿cómo puede orientar su voto el elector si les quitaron las PASO y les prohíben las encuestas? El salto olímpico de Nieto, Belmont y Sánchez la última semana cambió........
