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“Ser autoritario no es tan malo”, por Rosa María Palacios

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18.10.2026

Los incidentes en la Comisión de Constitución del Senado, el pasado jueves, dan cuenta de una situación catastrófica para los intereses del gobierno. Todo hacía pensar que, dominando el Senado con una mayoría precaria, pero mayoría al fin, tendrían el control legislativo por los próximos cinco años. El diseño constitucional, aprobado por el Congreso anterior, le quita la iniciativa legislativa al Senado y la coloca exclusivamente en la cámara de Diputados. Sin embargo, bajo la amplitud del verbo “modificar”, como atribución legislativa del Senado, el fujimorismo creyó que podía convertir un caballo en un camello. No les ha sido tan fácil.

El primer error político del fujimorismo fue sobrarse. Su mayoría es artificial y precaria, por eso cada voto cuenta. No pueden citar a Comisión de Constitución si no están completos. El jueves, luego se supo, el senador Alejandro Aguinaga se encontraba en Buenos Aires. No se había tomado ni la molestia de acreditar un accesitario. A la hora de votar una crucial moción de orden, presentada por la oposición, no estuvo. Su partido perdió y ganó la mayoría que quería debatir el alcance del verbo “modificar” a la luz del reglamento del Senado que advierte que solo se pueden pronunciar sobre lo “aprobado” por diputados sin desnaturalizarlo. Este es un asunto fundamental en este conflicto y era necesario hacerlo antes de votar el primer proyecto de legislación.

El presidente de la Comisión, Carlos Mesía, pretendía poner a debate un proyecto de ley, creado exclusivamente por él, que añadía 8 materias a lo remitido por diputados, respecto de la delegación de facultades legislativas al Ejecutivo. Leyendo con cautela el reglamento........

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