Cara a cara con lo argento, por René Gastelumendi
Luego del partido del domingo, evitar romantizar lo argento es difícil, trataré. Mientras el resto de América Latina observa a la Argentina debatirse en sus cíclicas y feroces crisis económicas, el fútbol ha vuelto a poner sobre la mesa una paradoja indescifrable para quienes no somos argentinos. Al haber llegado a su segunda final mundial consecutiva, el país que desafía las leyes de la gravedad financiera demuestra, una vez más, una salud identitaria que envidio desde lo más profundo de mi corazón. ¿Cómo un país tan castigado por sus gobiernos y sus crisis posee una cohesión social tan indestructible? ¿Qué es lo que sucede allí, a pesar de ello? La respuesta, por supuesto, no está en las billeteras, sino en una fisonomía social única en la región: Argentina es, acaso, el único país de América Latina que resolvió con éxito su idea de nación. Es una nación, lo logró.
¿Por qué los Ramones fueron tan venerados en Argentina? ¿Por qué existen personajes tan enigmáticos para nosotros como el Indio Solari? ¿Por qué son tan buenos en el fútbol y, en general, en los deportes en equipo? ¿Por qué son tan fanáticos? ¿Por qué lograron exportar su cultura al resto del mundo, regalándonos, de paso, personajes entrañables y panamericanos? ¿Por qué son tan buenos en el rock? ¿Por qué parecen alzaditos? ¿Por qué cada vez que viajaba por estudios o por chamba, las delegaciones argentinas eran las más unidas, cooperativas y argolleras? ¿Por qué Buenos Aires tiene tantos psicoanalistas? Las preguntas sobre lo argento abundan.
Para calibrar la mística de estos once tipos que se matan en la cancha como espartanos, o el orgullo casi disruptor de cualquier argentino en el extranjero, hay que meter las narices en el origen de todo esto, en cómo empezó. Más o menos, guardando las enormes distancias con un ensayo académico —esto es solo una columna de opinión—, la cosa es así:
A diferencia de naciones vecinas con pasados prehispánicos gloriosos y dominantes o aristocracias criollas que perpetuaron castas coloniales, la Argentina no tenía mucho ni de lo uno ni de lo........
