¿La universidad, para qué?
Hace unas semanas, en Medellín, compartí un panel con rectores de América Latina. La pregunta que nos convocó fue qué implica para la universidad la transformación del mundo del trabajo. Pero detrás de ella asomaba otra, más incómoda, que hoy se escucha en pasillos, juntas directivas y redes sociales: si existen plataformas, certificaciones rápidas y cursos en línea, ¿la universidad para qué? Conviene empezar por lo logrado. La región avanzó en acceso y en calidad.
La masificación de la educación superior es real y el número de jóvenes matriculados es significativo. Sin embargo, seguimos conviviendo con indicadores de pobreza, desarrollo e inequidad que nos interpelan. Ahí está nuestra deuda: el impacto social de la educación superior y la formación de ciudadanos comprometidos con el desarrollo de sus países y con la democracia que tanto necesitamos.
Esa deuda se paga hoy en tres frentes.
Escuchar a los........
