menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

¿Y ahora qué?, por Miguel Palomino

26 0
26.02.2026

Cuando me disponía a escribir esta columna, nuestro país dio uno de esos vuelcos que son cada vez más frecuentes y convirtió en esencialmente irrelevante la problemática sobre la que iba a escribir. Desde que tengo uso de razón, Perú ha dado vuelcos con resultados inesperados en los cuales nadie parece saber para quién trabaja.

Desde el golpe en 1968 del general Velasco contra Belaunde, que resultó en que en las elecciones de 1980 se volviera a elegir al mismísimo Belaunde, quien hasta algunas semanas antes de la elección se esperaba que perdiera ante el candidato del APRA. Belaunde armó tal desastre en su gobierno que en 1985 le sirvió en bandeja la presidencia al APRA, entonces liderado por Alan García de 35 años. Su juventud quedó en evidencia en su desastrosa presidencia, en que sumió al país en la peor crisis de la historia, incluyendo más de dos millones por ciento de inflación en cinco años y una terrible guerra contra Sendero Luminoso y el MRTA. Luego, en 1990, un desprestigiado García apoyó a Fujimori, quien enarbolaba la bandera del “no shock”, contra Vargas Llosa, quien decía que aplicaría una terapia de shock como única salida a la crisis. Increíblemente ganó Fujimori, quien hasta semanas antes de la elección candidateaba nada más que para aumentar sus chances en el Senado. Fujimori rápidamente se deshizo de todo su entorno y aplicó el tremendo Fujishock, seguido de otras medidas que funcionaron muy bien y en pocos años Perú crecía fuertemente, se terminó con la, hasta entonces, imbatible inflación y se ganó la guerra a Sendero Luminoso y al MRTA.

Claro que para hacer esto, Fujimori dio un golpe el año 1992, para eliminar a la oposición y asegurarse todo el poder. Bajo presión, se........

© La República