Y mientras tanto, no coma cuento
Mientras el país discute símbolos patrios y actuaciones políticas al borde de sus competencias, Colombia debería mirar una película ya vista: un fraude sin pruebas, pero con megáfono. Una elección puede ser limpia en actas y manchada en la imaginación pública. Ese es el riesgo: que la sospecha se vuelva estrategia, la rabia combustible y la mentira una forma de hacer política.
En 2021, Perú vivió ese libreto. Una elección cerrada. Un resultado incómodo. Ciertos votos tratados como sospechosos. Pedidos masivos de nulidad para cambiar lo que dijeron las urnas. Expertos de ocasión. Medios convertidos en altavoz. Redes anónimas repitiendo la idea hasta hacerla parecer real. No hubo fraude decisivo probado, pero sí una historia eficaz para convencer a muchos de que existió.
La lección es sencilla: el fraude........
