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El Cerebro Amistoso

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14.09.2026

En 1958 el psicólogo Harry Harlow separó a unos monos recién nacidos en jaulas individuales. Tenían comida, calor, protección y una figura de alambre a la que podían aferrarse. Eso parecía suficiente para mantenerlos vivos y no lo fue. Se volvieron ansiosos. Se aislaron. Algunos dejaron de comer. El experimento no fue tan brutal como sus resultados. Para un primate la alimentación y la seguridad no alcanzan. Hace falta conexión. Algunos aún dudan de nuestros lazos con los primates y muchos más, de que podemos prescindir de los lazos sociales significativos.

Todos podemos pasar los días resolviendo asuntos con otros pero llegar a casa sin haber sostenido una conversación valiosa que nos vinculara........

© La República