Pistas para un modelo complejo y necesario
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Marcelo Sili, un riguroso investigador sobre los procesos de gestión territorial en América Latina, señala que en la mayoría de los países estamos pasando de un modelo jerárquico a uno pragmático. El modelo jerárquico, construido en los ochenta y noventa, consiste en un modelo de organización institucional tradicional Nación-Provincia-Municipio, de gestión vertical y descentralizada, pero que enfrenta dificultades frente a los desafíos y las dinámicas contemporáneas.
Según Sili, la persistencia de problemas estructurales en los territorios y la insuficiencia del modelo jerárquico, fragmentado y enfocado en el desarrollo económico local, ha acentuado desequilibrios territoriales que se traducen en regiones ganadoras y regiones perdedoras. Además, transformaciones recientes como la reingeniería institucional (creación de nuevas entidades públicas con dificultades para articularse en el modelo jerarquizado) y la aparición de nuevas configuraciones territoriales (regiones, territorios insulares, ciudades en red, zonas rurales especiales) hacen necesario pensar en esquemas con mayor flexibilidad y adaptabilidad. Junto a estas transformaciones, se agrega la aparición de múltiples y diversos instrumentos y programas en todos los niveles, con objetivos que abarcan desde el desarrollo económico, la promoción de empleo, la protección de la naturaleza, la reglamentación sobre usos del suelo y una variedad de temas que no dialogan entre sí y que vuelven más compleja, incierta y diversa la gestión y articulación entre esos objetivos (Sili, 2022). Sili propone que se le reconozca al territorio una importancia clave por su capacidad de sintetizar la acción pública, la privada y la colectiva, así como repensar los modelos de gobernanza territorial, construir y consensuar una visión de futuro,........
