Voto viciado: ¿protesta o statu quo?, por Cecilia Méndez
A medida que iba quedando claro que los dos contendores para la segunda vuelta serían Fujimori y Sánchez, algunos personajes públicos empezaron a dar a conocer que votarían viciado en son de protesta. Tal vez lo sea, pero solo declarativamente: una protesta más parecida a un portazo que a una marcha. Porque, en la práctica, el mensaje es que lo mismo da quien gane, porque consideran a ambos igualmente malos, igualmente nocivos y parte del “pacto mafioso”.
Las dos primeras son apreciaciones subjetivas, éticamente valorativas, con las que se puede discrepar o no. Pero donde se debe exigir objetividad es en el tercer punto. ¿Es verdad que Sánchez es parte del “pacto mafioso”? Un artículo de la revista web El Salmón, del 7 de abril, se hizo precisamente esa pregunta. Me permito citarlo y parafrasearlo en extenso, porque la desinformación abunda y no es precisamente inocente.
“¿Cuáles fueron las ‘leyes del pacto’ y cómo votó Sánchez?”, se pregunta El Salmón. En lo que respecta a la “ley procrimen” por excelencia, la Ley 32108, promovida por Waldemar Cerrón (Perú Libre), que modificó la tipificación del crimen organizado dificultando la persecución de bandas criminales, las bancadas de Perú Libre, Bloque Magisterial, Perú Bicentenario, Alianza para el Progreso, Podemos Perú y Honor y Democracia votaron a favor. Sánchez votó en contra.
Segundo, la Ley 31990 de colaboración eficaz fue un ataque al principal instrumento anticorrupción que posibilitó desmantelar las mayores redes de corrupción del país al limitar el plazo para corroborar la información de colaboradores, obstaculizando la verificación de testimonios y pruebas en casos complejos, como fue el caso Lava Jato. “La reconsideración para intentar frenar esta ley........
